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Colores Primarios

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

En la escuela nos enseñaron que los colores primarios eran tres: amarillo, rojo y azul. Desde un aula del Carbó, mientras por la ventana veíamos la fuente de la Plaza Colón, lo comprobamos en la materia Trabajo Manual. Mezclando una témpera azul con otra amarilla lográbamos un color verdoso con el que pintábamos las hojas de los árboles que habíamos previamente dibujado.

Mucho más adelante en nuestra vida, al estudiar física, aprendimos que el color es una propiedad de la luz, que técnicamente se llama frecuencia. Y que combinando adecuadamente luces de tres colores, rojo, verde y azul, se puede generar luz de cualquier otro color. Si trabajamos con la luz emitida por lámparas o LEDs, basta con tres colores-luz primarios para generar todo el espectro. Rojo, azul y verde, y no el amarillo. Es que con luz verde y luz roja combinadas, se obtiene luz amarilla. Todos pueden hacer la prueba en sus casas. Esa combinación de luces se llama aditiva. Y la combinación aditiva de luz roja, verde y azul en partes iguales produce luz blanca.

Además comprobamos que las pantallas de los viejos televisores a color con tubo estaba surcada por pequeñas líneas: rojas, verdes, azules. Bastaba mirarlas de cerca para notarlo. Eran una aplicación práctica de la mezcla aditiva que la mayoría de las casas tenía. Más importante aún, supimos que en nuestras retinas las células sensibles al color, que se llaman conos, son de tres tipos diferentes. Unas son sensibles principalmente al rojo, otras al azul y otras al verde. Así cada punto coloreado que vemos es en realidad una superposición de la respuesta de esos tres tipos de conos. 

Sin embargo, no terminábamos de conciliar lo aprendido en la primaria, comprobado con témperas y acuarelas, con lo que supimos después acerca de la luz. Porque al mezclar luz verde y luz roja, se obtiene luz amarilla. Pero al mezclar pintura roja y pintura verde, se obtiene pintura negruzca. Y ambas cosas son verdaderas. 

Para explicar esta aparente contradicción, que no es tal, tenemos que reflexionar sobre los colores de los objetos que nos rodean. Por ejemplo un auto estacionado, una manzana, el cartel de la panadería de la esquina, o una zapatilla. Los vemos con su color característico porque de la luz blanca que los ilumina (compuesta de rojo, verde y azul) absorben una parte y reflejan otra. Lo que vemos es lo que reflejan. Con las témperas o cualquier otro pigmento pasa lo mismo: son materiales que vemos coloreados por la parte de la luz blanca que reflejan. Para los pigmentos suele usarse un set de colores primarios ligeramente diferente al escolar: amarillo, magenta y cian (una especie de celeste). Si mezclamos témpera amarilla con cian, obtenemos efectivamente una mezcla verde. Y se explica así: la témpera amarilla absorbe la luz azul, que es el color complementario del amarillo. La témpera cian absorbe la luz roja. La mezcla de ambas témperas absorbe a la vez la luz azul y luz roja. Sólo queda la luz verde, y de ese color vemos la mezcla, que en este caso se llama sustractiva.

Al combinar pinturas de colores puros en general obtenemos mezclas cada vez más oscuras. Si mezclamos pinturas de los tres colores primarios, el producto será negruzco: absorbe o sustrae todos los colores del espectro. Por experiencia sabemos que la única forma eficaz de aclarar la pintura es agregándole blanco, que no es estrictamente un color. La pintura blanca refleja todos los colores del espectro por igual. Por eso una pared blanca, iluminada con luz blanca, se ve blanca. Pero una pared blanca iluminada con luz roja, se ve roja.

Es útil recordar que los objetos no tienen colores que les sean propios: dependen tanto de su composición y textura como de la luz con la cual los iluminamos. Así un vestido que bajo luz blanca se ve rayado en blanco y dorado, cuando es iluminado con luz azul muestra rayas azules y negras. ¿Les suena? 

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