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Comienzo del final

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Por Guillermo Mariani

Con paciencia delictiva que, por clandestina y por necesaria para los crímenes perfectos, es la más perseverante y también la más cuidadosamente disimulada, ya cayeron todas las máscaras.

El fallo del Superior tribunal de Justicia introduciendo el 2x1 para la prisión de los delincuentes de lesa humanidad, internacionalmente repudiados, no ha sido un estallido repentino ni brotado exclusivamente de los miembros de la Suprema Corte.

No fue difícil advertir, hace ya bastante tiempo, la tendencia peligrosísima del presidente Macri a negociar con los militares violadores de los derechos humanos más fundamentales, apoyados por las clases altas, una eximición de culpa y cargo, a cambio del compromiso de apoyar de todas formas su gobierno claramente pronunciado en contra del pueblo y de la Patria.

Alza desmedida de los sueldos militares, armas sofisticadas para defensa de la patria y mantenimiento interno de un orden dictatorial, autorización para intervenir asocialmente en la historia política del país, guiños con Estados Unidos para mantener la influencia en la formación de represores en la Escuela de las Américas.

El nombramiento anticipado, como urgencia por decreto, de dos jueces que resultarían definitivos para inclinar las votaciones del supremo organismo de Justicia, en favor de la opinión amenazante y antipopular del gobierno. La expresión con la suficiencia habitual por parte del presidente Macri de que “ahora se va a acabar el curro de los derechos humanos”. La supresión de organismos con presupuesto (aunque mezquino) para búsqueda de niños apropiados. El menosprecio de los organismos internacionales con su intervención en casos emblemáticos de injusticia como el de Milagro Sala, dándose el lujo de burlarse de la ineficacia de esas intervenciones. La provocación constante con decisiones desafiantes, y arrogantes juicios como respuesta a reclamos multitudinarios (en serio) de un pueblo herido por la decepción y la impotencia…

Todos los indicios apuntan a un designio hábilmente planificado con colaboración internacional de países colonialistas que, como buitres o lobos hambrientos entusiasmados por la facilidad con que el Gobierno argentino ofrece sus tierras patagónicas, sus acuíferos del sur y el noreste, sus minerales cordilleranos y la audacia anti-patria de poner como garantía del ya imponderable endeudamiento nuestras riquezas naturales.

Todo está conectado con esa gran maniobra para volvernos al pasado. Un país endeudado y reprimido es la mejor víctima para la codicia de los poderosos. No nos rodean temibles porta-aviones y submarinos nucleares como a Corea. Basta que nos destruyan desde adentro. 

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