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Cuando el canal era un río

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

¿Quién no jugó de chico con barquitos de papel? En casa, los días de lluvia, era un ritual infaltable. Los fabricábamos con más apuro que esmero, los liberábamos en la cuneta de calle Deán Funes, por donde corría presurosa el agua que bajaba desde Alto Alberdi. Y luego mirábamos mientras se alejaban. El paso de los colectivos siempre era una amenaza: el oleaje que producían más de una vez produjo naufragios. Por el contrario, una navegación exitosa sólo podía prolongarse por menos de una cuadra, hasta la boca de tormenta de la esquina. Si las travesías se completaban superando todos los obstáculos quedábamos completamente satisfechos con la hazaña.

Una tarde de sábado, durante un paseo por las afueras de la ciudad, dejamos un barquito de papel en las aguas del Canal Maestro Norte, cerca de Los Boulevares. En este caso lo vimos alejarse hasta que se perdió de vista. Nunca supe hasta dónde habría llegado aquel navío en cuyo casco aún podían leerse algunos fragmentos de noticias. Ignoraba por aquel entonces de dónde venía aquel torrente manso que se llevó nuestra creación.

Años después pude comprender en toda su magnitud la obra hidráulica de los canales maestros, y tuve respuestas a aquellas preguntas que me había planteado. Ahora intentaré relatarles lo que aprendí sobre ese tema.
Sobre el río Suquía, en la localidad de Dumesnil, que queda entre La Calera y Saldán, se levanta el Dique Mal Paso. Es un dique derivador o nivelador. Fue erigido para generar un pequeño embalse que mantiene su nivel de agua más o menos constante, a pesar de las fluctuaciones de caudal del Suquía entre el invierno, que es la estación seca en Córdoba, y el verano, la época de lluvias.

En cada uno de los extremos de su paredón hay un sistema de compuertas, que permiten la salida del agua hacia ambos canales maestros, extensos sistemas de riego que corren en ese primer tramo a ambos lados del Suquía. Sin embargo, las compuertas de la margen derecha no han entrado servicio desde hace años, por lo que el Canal Maestro Sur no suele transportar agua. Sí lo hace el Canal Maestro Norte, en el cual hace años abandonamos nuestro barquito de hojas de diario.

El Mal Paso fue construido entre 1884 y 1886, es decir antes aún que el viejo Dique San Roque, que data de 1890. Los diseñadores fueron los mismos en ambos casos: Carlos Casaffousth y Eugenio Dumesnil. También el constructor fue el mismo para el dique Mal Paso y sus canales maestros y el viejo Dique San Roque: Juan Bialet Massé.

Ahora imaginemos por un minuto que hubiéramos botado aquel barquito en las turbulentas aguas del nacimiento del Canal Maestro Norte. En verdad en su nacimiento, las aguas se arremolinan con violencia, aunque pronto se aquietan y fluyen tranquilamente. Sigamos esta imaginaria navegación a vuelo de pájaro, como si lo hiciéramos desde un drone. Nuestro buque de papel pasaría enseguida por el acueducto de Saldán. Pero claro, no por debajo de sus enormes arcos, sino por encima de ellos. Esa obra es un auténtico cruce a diferente nivel para cursos de agua: el canal pasa por sobre el Arroyo Saldán en su lecho de tosca, a pocos metros de la desembocadura de éste en el Suquía. 

El navío navegaría entonces al norte de la Avenida Ricardo Rojas, cruzaría por debajo de las avenidas Bodereau y Donato Álvarez, y se dirigiría hacia oriente circulando al norte de Los Boulevares, donde nacieron las preguntas que motivaron este periplo. 

Entre las antiguas paredes del canal seguiría hasta la Avenida Monseñor Pablo Cabrera, que también atravesaría por debajo. En su recorrido, nuestro barco pasaría al sur del Aeropuerto Ambrosio Taravella, llegaría hasta Guiñazú donde cruzaría por debajo de la Ruta 9 Norte, seguiría hacia el nor este y llegaría a las proximidades de la localidad de Estación Juárez Celman. Allí finaliza el canal. En su recorrido, se ha ido haciendo cada vez más estrecho a medida que canales de riego menores se desprenden y ramifican. Hay que decir que en su recorrido atraviesa muchas zonas que ya no albergan quintas que deban regarse, sino que se han transformado en urbanizaciones por el crecimiento desordenado de la ciudad. El canal literalmente ingresa a los patios de muchas viviendas, lo cual es ciertamente peligroso.

El recorrido del Canal Maestro Sur es quizás más interesante. Aunque no lleve ya agua para riego, sí acumula en algunos de sus tramos aguas de lluvia, de desagüe y efluentes cloacales, además de toneladas de basura. Saliendo de Mal Paso, atraviesa Villa Warcalde bordeando los dos tradicionales clubes de Rugby del lugar. De allí sigue el contorno del Parque San Martín, y se dirige al sur hasta el Tropezón. Sigue con rumbo al sur este, ingresando de lleno a la zona urbanizada de la ciudad. Pasa debajo de Avenida Santa Ana a la altura de Los Filtros y luego debajo de Av. Fuerza Aérea. 

Colinda con el Parque de la Vida y luego ingresa a una zona de “countries”, una enorme mancha verde en el mapa de la ciudad. Es la zona de Los Manantiales. Allí tuerce hacia el Oeste, sortea el arroyo La Cañada por el acueducto de Las 7 Alcantarillas y retoma rumbo al Este. Circula por debajo de Av. Armada Argentina y de la Avenida de Circunvalación, y reingresa a una zona de quintas, parte del cinturón verde que rodea a la ciudad de Córdoba. Cruza la ruta nacional 36, la Av. Valparaíso o camino a Los Molinos, el Camino a San Carlos, 60 Cuadras, y desaparece cerca del Complejo Esperanza. Aunque la esperanza es lo último que se pierde, según dicen. Habría que preguntarles a los internos de esa tristemente célebre institución…

En todo su trayecto, estos antiguos canales de riego deben mantener una pendiente suave y constante, para evitar que el agua que circula se acelere en algunos tramos y se estacione en otros. Fueron una obra de avanzada, aunque estén muy deteriorados en el presente. Definitivamente, nuestro barquito de papel debe haber llegado lejos.

Bonus Track (la Yapa): ¿de dónde viene el agua de La Cañada? Su cauce se origina en las sierras chicas aproximadamente a dos kilómetros de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre. Aunque allí sólo conduce agua luego de las lluvias. Llega a la llanura un kilómetro al norte de Falda del Carmen. Es allí apenas un estrecho hilo de agua que forma La Lagunilla cerca de Malagueño. Emerge como un modesto arroyo que ingresa a la ciudad por el suroeste, y encuentra al Suquía en pleno centro.  

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