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Despenalización del aborto: el proceso legal en Uruguay
La reducción de los riesgos resultaron clave: “Es una cuestión de salud antes que de religión, de moral o filosofía”.
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Leonardo Briozzo - FM 102.3 / Mirá Quien Habla

En una parte del límite noreste de nuestro país, muchas miradas se posaron sobre la amplia discusión respecto a la despenalización del aborto, que tendrá este miércoles su llegada al recinto de la Cámara de Diputados.

En Uruguay, el Frente Amplio de José Mujica logró hacer ley la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Pero la intervención de una visión de izquierda tampoco tenía descartados, de por sí, los argumentos que, por caso, también llevaron a que en Argentina haya un movimiento que insiste en la penalización.

“En Uruguay el sector profesional se comprometió fuertemente, implementando antes de su tratamiento un modelo de reducción de riesgo y daño en la salud. Así, aún en la ilegalidad, se asesoraba a las mujeres y, en diez años, aquello cambió la perspectiva social, radicalmente” dice hoy quien fuera uno de los impulsores, el doctor Leonardo Briozzo.

Sabiendo que era escuchado en nuestro país, a través del programa Mirá Quien Habla, el exviceministro de Salud nacional valora que “el trípode” que fue sostén para el tratamiento en tierras uruguayas, sea replicado.

Al respecto, remarcó: “Con la reducción del riesgo se había reducido muy marcadamente la muerte materna. Con la despenalización, logramos tener acceso a información mucho más fidedigna y fue mucho menor el número de abortos. También fueron claves las políticas públicas, como la anticoncepción y la educación”.

¿La traducción? ‘Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir’.

A la hora de recordar el choque con grupos religiosos, que marcaban el ‘respeto a la vida’, Briozzo le confió al programa de FM 102.3 que la idea es hacer saber que “puedo pensar como católico que el aborto está mal”, pero “éticamente lo que no puedo hacer es prohibirle un aborto a una mujer que atraviesa un embarazo no deseado”.

Según el exfuncionario, en caso contrario “el riesgo se aumenta”, porque “la mujer que tiene decidido interrumpir un embarazo, lo va a interrumpir”. Allí ingresan los riesgos de vida en prácticas ilegales, las que, a su juicio son combatidas con la despenalización.

“Si acá una mujer decide abortar, va a una consulta y se abre un formulario. En 24 horas lo analiza un equipo multidisciplinario y se le otorga a la mujer un plazo de cinco días para ratificar o rectificar su decisión” sentenció.

Y agregó: “Si continúa con la idea se le prescribe la medicación, que son dos fármacos que, de acuerdo a las evidencias disponibles, son lo más efectivo y seguro posible. No hay quirófano ni intervención, eso es parte del pasado y la ilegalidad. Esto es lo mejor desde el punto de vista sanitario”.

El profesional indicó que el aborto es “una cuestión de salud”, antes que “un hecho religioso, moral o filosófico”.
 

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