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Diálogos con palabras en desuso, alguna apostilla del mundo jurídico.

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Por Susana Parés

¿Tenemos conciencia de la cantidad de palabras que dejamos de usar, de las que ponemos de “moda”, de las que por razones tecnológicas olvidamos o desconocemos?

Hagamos un ejercicio reflexivo y recordemos las palabras que hemos abandonado simplemente porque no nos suenan bien,o no vemos un reflejo social de utilización frecuente, o las que usamos –aún sin mucha convicción- sólo porque tienen aceptación grupal.

Comencemos con desuso

Según el Diccionario de la RAE, tiene dos acepciones 1. m. Falta de uso (‖ costumbre o hábito).
2. m. Der. Falta de aplicación o inobservancia de una ley, que, sin embargo, no implica su derogación.

Ahora nos sumergiremos en el extraño mundo de las palabras olvidadas

Por un lado tenemos la acepción que se refiere a la falta de uso, al olvido , al des-uso y por contrapartida la inobservancia de la ley .
Es sabido que los argentinos tenemos una vocación transgresora y el respeto por la ley no tiene popularidad a grado tal que la cuestión se puede calificar como “ grave anomia”.

En esta acepción de desuso no está comprendida la anomia, vale la pena destacarlo porque además es un peligroso hábito social.-
En realidad en el mundo jurídico desuso se identifica como: Desuetudo. No pierdan tiempo, no está en el diccionario.
Es una construcción jurídica que significa que la costumbre o el uso social prescinden totalmente de una ley y actúan como si ella no existiera. Atribuido al divorcio existente entre la norma y el medio social para el que ha sido establecida. Que no es lo mismo que la anomia, que implica el irrespeto consciente de la ley ( vgr. cruzar semáforo en rojo).

Transitado el camino de las palabras olvidadas hay algunas que a fuerza de alguna extraña, desconocida y quizás indescifrable razón, superviven con el agua en la nariz y curiosamente en el mundo jurídico .

Repasemos algunos aconteceres de la vida nacional para llegar a nuestro objetivo. Oficialismo y oposición –actual- y quienes han sido oficialismo y oposición antes del 10 de diciembre de 2015, se achacan mutuamente la manipulación en el sistema de sorteo de causas radicadas en el celebérrimo de Edificio de Comodoro Py.

A grado tal que un ex­ juez, el sr. O, era un casi un número puesto en las causas urticantes, despachando algunas con singular premura o poniendo en hielos eternos aquellas que debían dormir un largo sueño.

Parece que el sofisticado sistema – que no era un bolillero- habría tenido alguna pícara ¿o maliciosa? interferencia, que habría permitido hacer algún desaguisado. Hoy, la oposición hace la misma imputación. Pero la sospecha de los sorteos ha llegado hasta la pasión nacional: el futbol. Lo hemos visto hace poco en la selección de un árbitro.

Parece que a veces las bolillas que una mano inocente ¿o no tanto? retira de una sencilla bolsa pueden ser sometidas a procesos físicos de enfriado o calentado, para permitir que al tantear la temperatura sea elegida la “correcta”.

A esta altura del relato alguien – muy razonablemente- puede preguntarse: ¿a qué viene esto?. Pues a la palabra que le pone nombre a los sorteos: Desinsacular
Así los que han transitado y transitan los pasillos de Tribunales algún vez han encontrado en actas oficiales de sorteo de peritos, martilleros, este vocablo que según resulta de página oficial del Diccionario de la RAE, significa: 1 tr. Extraer bolas o papeletas insaculadas.

Esta es la última versión, pero algunas anteriores resultan muy ilustrativas: así la 22ª edición (año 2001), dice:” extraer de un saco o bolsa las bolas o cédulas en que se hallan los nombres de las personas insaculadas para ejercer un oficio debidamente.”

Lo extraño, es que aún cuando la sonoridad de la palabra le da una impronta especial, el vocablo es poco recordado, permaneciendo, sólo, en algunas actas judiciales. El término sorteo lo ha sustituido con éxito.

Como colofón y tomando con libertad las conceptos del diccionario, puede sostenerse con algún éxito que : Desinsacular un nombre sea un juez o perito o árbitro de futbol, es para que ejerza su oficio debidamente. Pero, hoy usamos sorteo en paralelismo a la “suerte “ de las loterías y quinielas. Quizás sería útil agregar, al menos, “in pectore” la idea de oficio bien ejercido cuando hablamos de algunos sorteos 

*Dra. en Derecho y Cs. Sociales