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El Código de Faltas en disputa

lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli
@LUCASCRISAFULLI

El escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa le hace decir a uno de sus personajes de la novela Il Gatopardo: "Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie".

Pues luego de 13 meses de inactividad, el oficialismo cordobés llamó a una nueva reunión de la Comisión de Reforma del Código de Faltas en el ámbito de la Legislatura. La sesión pasó casi desapercibida en virtud de haberse realizado el mismo día que la policía de Córdoba se auto-acuarteló, seguida por los trágicos sucesos de violencia y muerte.

Tuvieron que suceder el narco-escándalo, 15 mil personas reclamando en La Marcha de la Gorra, el acuartelamiento policial, saqueos y 72 mil detenidos por el Código de Faltas a disposición de un comisario para que desde el gobierno provincial asumieran, de una vez, que la seguridad se encuentra en jaque y es necesario, por lo menos, que algo cambie.

Así fue que el oficialismo presentó un borrador con las modificaciones al actual Código de Faltas.

Lo que propone cambiar:

  • Incorporación, como pena principal, del trabajo comunitario, junto a las clásicas y padecidas penas de multa y arresto.
  • Disminución de la pena de arresto a 15 días como máximo salvo excepciones (como para el caso de quien explote whiskerías), de las 20 que contemplaba.
  • Eliminación de la prostitución molesta o escandalosa y de las medidas de profilaxis obligatoria.
  • Incorporación de la figura exhibición molesta o escandalosa, la que es innecesaria teniendo ya la figura de exhibiciones obscenas en el Código Penal
  • Serán ahora los Ayudantes Fiscales (funcionarios judiciales dependientes de Policía Judicial) los encargados de dirigir la investigación y juzgar las contravenciones para la capital provincial, y los jueces de paz para el interior. Si bien el desempoderamiento de la policía quitándole a los comisarios la facultad de juzgar representa un significativo avance, la reforma se queda a mitad de camino, pues la Constitución exige que sea un “Juez Natural”, requisito que ayudantes fiscales y jueces de paz no cumplen.

Lo que el borrador no cambia:

  • Mantiene la figura polémica e inconstitucional del merodeo.
  • Conserva la prescindencia de abogado defensor, por lo que no crea asesorías letradas para la defensa contravencional, “olvidándose” del principio de Defensa en Juicio que establece la Constitución Nacional y todos los Tratados Internacionales con jerarquía constitucional.
  • Sigue en manos de la policía la facultad de instruir los sumarios contravencionales
  • Conserva la policía la facultad de detención preventiva, que es el núcleo central que transforma funcionarios policiales en pequeños dictadores.

Si bien la modificación es por el momento sólo un proyecto, el bloque oficialista tiene los votos suficientes para transformarla en ley. Habrá que analizar luego, cuánta predisposición tiene el oficialismo para ceder a los cambios propuestos por la oposición y la capacidad de negociación de ésta.

Lo que históricamente se reclamaba y se reclama en torno al Código de Faltas es la judicialización plena del procedimiento, abogados del Estado para la defensa contravencional, eliminación de la figura del merodeo, y por sobre toda las cosas, un nuevo paradigma de la seguridad democrática en donde el Código de Faltas sea un instrumento que permita o facilite la convivencia social y no un arma de la mano dura. Dichas reivindicaciones con este proyecto, siguen aún vigentes y sin atenderse.

Ya adentrado el siglo XXI, el Código de Faltas, aún con la propuesta de modificación, sigue en un esquema anterior a la Revolución Francesa de 1789, en la que el Estado se arroga el poder de castigar sin garantizar derechos, un Estado que tiene súbditos y no ciudadanos.

De aprobarse la modificación propuesta, seguiremos pidiendo que Papel Noel nos regale garantías constitucionales. Pocas esperanzas tenemos en una tierra en la que el gobernador arenga a policías para que salgan a “cazar saqueadores”, como se perseguía a las ‘brujas’ durante la Inquisición.

Cambian los ministros de seguridad, los jefes de policía, el código de faltas, el jefe de gabinete, los sueldos de los policías; queda la concepción represiva e inquisitiva de la seguridad.

Tal como lo anunciaba Giuseppe Tomasi di Lampedusa parece que todo tiene que cambiar para que nadie cambie.  

OPINIÓN



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