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El Proceso de fascistización social

lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli
@LUCASCRISAFULLI

Dentro del capitalismo, se llama crisis a ese proceso social que, en un periodo corto de tiempo, produce una enorme brecha social. Crisis es desigualitarismo extremo, transferencia de recursos de los sectores medios y populares a los sectores concentrados de la economía. En otras palabras, se le llama crisis a un proceso social y económico en el que un puñado de personas se queda con la renta de una enorme mayoría. Crecen así los llamados nuevos pobres - clases medias que se empobrecieron - y aumenta también la pobreza estructural - en la cantidad de pobres que no llegan a satisfacer sus necesidades básicas, pero también en la "calidad" de esa pobreza: son aún más pobres. La mayor parte de las veces, las crisis producen violencia, a veces violencia organizada - que se llama rebelión o revolución - y a veces solo violencia pre-política, pues cada persona apenas incluida es vista por el excluido como aquella que está ocupando su lugar en la pirámide social.
La vida entonces para el excluido, que no sabe qué comerá a la noche o si tiene para darle medicinas a sus hijos si se enferman, comienza a perder valor, y ese es el barómetro con el que se mide la vida ajena. De allí el "te matan por un par de zapatillas" es viable es un sistema social que se ha transformado en una jungla.
En síntesis, se le llama crisis a las consecuencias de la aplicación de las políticas neoliberales. Éstas, más temprano que tarde ocasionan crisis, es decir, muchísima desigualdad, y con ella, la violencia viene anexada, porque la vida comienza a perder sentido, pues no es posible vislumbrar no ya un futuro a largo plazo, sino que se pierde certeza sobre qué se va a hacer la semana que viene.

Fascistiación
Pero quizás más grave aún que las crisis económicas - que por cierto, dejan siempre el tendal de muertos de hambre o por enfermedades curables no atendidas - sea el proceso de fascistización que las crisis siempre acarrean.
¿En qué consiste este proceso de fascistización? Empieza con un gran odio a quien piensa distinto, y se va arraigando en la idea de ley y orden, mucho más importante que el Estado de Derecho. Entonces, la violencia estatal comienza siempre a ser justificada para alcanzar un orden. No importa si es garantizar la circulación de una calle, un espacio público o ruidos molestos. Siempre el orden termina justificando la violencia del Estado, violencia que si bien es justificada, jamás es legítima. No se trata de la vuelta a los regímenes políticos de los Estados fascistas como el alemán o italiano de la década del '30. El proceso de fascistización es un régimen social, una forma de civilización que (en)marca las relaciones sociales entre ciudadanos y entre estos y el Estado. El proceso de fascistización permite incluso la publicación de estas ideas, al tiempo que reprime ferozmente.
La fascistización se instala desde el Estado y los medios masivos y hegemónicos de comunicación, y comienza a calar hondo en la conciencia colectiva. De allí que construida desde el gobierno, las fuerzas de seguridad comienzan un proceso autónomo de fascistización, como ocurrió en la última dictadura cívico militar. Las fuerzas de seguridad, avalada por un discurso del gobierno y también por los medios de comunicación, se creen con el derecho de hacer justicia, que en una mirada conservadora no es otra cosa que volver a instalar, a cualquier costo, un supuesto orden alterado.
En este proceso de fascistización, la vida del otro comienza a perder valor o a ser un valor de cambio en aras del orden. Quienes son verdaderamente fascistas, se sienten con el derecho de expresar libremente su fascismo, y no es raro así que adopten un discurso abiertamente a favor de la vuelta de los militares. Pero lo verdaderamente más grave es cómo consigue la adhesión de quienes, sin ser fascistas, terminan adoptando su discurso.

Características del proceso de fascistización
¿Cuáles son las características del proceso de fascistización social?
1) Nunca las prácticas y discursos de la fascistización social se presenta como tal. Busca legitimidad en términos abstracto que se contradicen abiertamente con sus declaraciones. Por ejemplo: hacen una marcha a favor de la democracia, aunque sus consignas son abiertamente antidemocráticas.
2) Construye un enemigo a quien es legítimo aniquilar. Las formas de aniquilamiento pueden ser abiertamente letales (linchamientos, gatillo fácil, muertes en lugares de encierro) o simbólicas (exclusión, encarcelamiento, etcétera).
3) Como corolario del tiempo anterior, el proceso de fascistización siempre justifica el mal que ese enemigo construido padece. (Ejemplo: es corrupta, ladrón, se lo merece, "por algo será", no son docentes los reprimidos sino sindicalistas, cortaron el tránsito, etc..)
4) El proceso de fascistización aspira a un orden - un acomodamiento perfecto de las cosas -. Como la idea de orden en sociedades complejas es difícil - por no decir imposible - siempre termina legitimando cualquier acción represiva en aras a un orden que jamás alcanzará, por lo que se vuelve un círculo, siempre es necesario más represión porque el orden nunca se alcanza.
5) Siempre busca la alianza de las fuerzas de seguridad, por lo que no raro que se perdonen sus crímenes y excesos además de recibir un aumento de salario superior al resto de los empleados públicos.
6) Como consecuencia del punto anterior, la fascistización implica un proceso de fuerte violencia estatal que se materializa en la criminalización de la protesta y de la pobreza, quienes generalmente son acusados de ser los responsables de la crisis (los que protestan y los pobres a los que se los construye como vagos que no quieren trabajar).

Consecuencias
Decíamos al comienzo del texto que el proceso de fascistización es más dañino que la propia crisis, pues es ese proceso de fascistización lo que termina prolongando a la crisis. Pero lo más peligroso de sus consecuencias es que deja marcas muchas más profundas que la propia crisis, pues se instala en la sociedad con efectos duraderos, a pesar que la crisis haya pasado.
Hay demasiados vasos comunicantes entre la aplicación de las políticas neoliberales - que terminan siempre ocasionando crisis - y el proceso de fascistización. ¿Por qué? Porque el neoliberalismo recorta derechos, y esto no puede hacerse sin la lucha de quienes sufren su flagrante violación. Vale decir, la demonización de la protesta es la forma de restarle legitimidad al reclamo, por un lado, pero también la forma de eliminar - física y simbólicamente - al otro.
¿Cómo se combate el proceso de fascistización social? Con la ética del reconocimiento. Si la fascistización social niega al otro (por sindicalista, militante, disidente, delincuente, corrupto) la ética del reconocimiento lo imprescidibiliza. No se puede contestar con más fascismo sino con alteridad. Mi presencia encuentra su sentido en la medida en que existe un Otro que se la otorga. Soy por el Otro, y el Otro es por mí. De allí que no existan vidas sin valor ni democracias que puedan prescindir del Otro, incluso de aquel que no me reconoce. Allí la ternura, lejos de ser un componente ingenuo, se transforma en praxis política, en herramienta de transformación, pues no existe nada más antineoliberal que la ternura que reconoce al otro como un igual y un imprescidible para vivir estos oscuros tiempos violentos. 

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