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El tamaño de todo

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Como astrónomo, frecuentemente me preguntan sobre el tamaño de las estrellas, de las galaxias e inclusive, ¡el tamaño del Universo!

Las dimensiones de las estrellas no tienen mayores misterios, porque vivimos cerca de una, el Sol. Desde la época de la antigua Grecia se intentó calcular, mediante modelos y observaciones, su distancia y tamaño. Para eso Aristarco de Samos realizó mediciones durante los eclipses totales de Luna. Hoy, sabemos que el Sol tiene un diámetro unas 110 veces mayor al de nuestro planeta, aproximadamente un millón y medio de kilómetros. El tamaño de la Tierra fue medido ingeniosamente en la antigüedad por Eratóstenes de Cirene. También sabemos que hay estrellas 100 veces más grandes que el Sol, como Rigel, o hasta 900 veces más grandes, como Betelgeuse, una estrella muy roja en la constelación de Orión.

El tamaño de las galaxias ya es cosa mucho más seria. Vivimos dentro de una, la Vía Láctea. El problema es que recién en el siglo XX nos dimos cuenta de ello. Si uno no sabe que vive dentro de una casa, es difícil poder calcular su tamaño. Creemos que nuestra galaxia, vista de frente, tiene forma de espiral. Pero vista de canto, forma de huevo frito o plato volador. El diámetro de la Vía Láctea sería aproximadamente de 100.000 años luz.

Ahora bien, sobre la talla del Universo, antes de dar una cifra hay que reflexionar sobre qué queremos decir con eso. Porque el Universo es todo, incluidos el espacio y el tiempo. ¿Tiene un tamaño del cual tenga sentido hablar? ¿Desde dónde se mide? ¿Con qué se mide? Preguntas fáciles de formular, muy difíciles de responder. El Universo no tiene bordes o extremos, y no puede ser visto “desde afuera”, porque no hay ningún afuera… Y sin embargo, la cantidad de materia y energía que contiene, si bien es grande, no es infinita y se puede estimar. También es cierto que, como la velocidad de la luz es enorme, pero no infinita, no podemos ver todo el Universo. Puede haber regiones tan alejadas que la luz que emiten no ha tenido aún tiempo de llegar a nosotros, en los 13.800 millones de años que pensamos que han transcurrido desde el Big Bang. Entonces debemos contentarnos con hablar de la “parte observable” del Universo…

Una complicación adicional: el Universo se expande. Es decir que su tamaño, aunque no sepamos muy bien cuál es o cómo definirlo, aumenta con el tiempo. Probablemente comenzó su historia siendo talle S, y ahora sea un XXL. La cuestión es que eso hace que no haya puntos fijos de donde tomarse para poder medir. No hay dónde “fijar la regla”. Todo un problema.

¿Cómo podemos hacernos una imagen comprensible que explique cómo algo que no tiene límites y que incluye todo, pueda estar aumentando su tamaño? Quizás la forma más sencilla sea pensar en la superficie de un globo que se infla. 

Ahora sí, con todas estas salvedades, podemos arriesgar una cifra aproximada, para el tamaño actual de la porción observable del Universo: unos 80.000 millones de años luz. Un enorme globo.

¿Y cómo será en el futuro nuestro Universo? Responder esa pregunta sería entrar en el terreno de especulaciones interesantes pero muy inciertas. Demasiado inciertas.
 

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