En la cuarta jornada por la causa que se le sigue a tres ex policías, por el fusilamiento de tres militantes de la Juventud Univ
La testigo María Cristina Villanueva, hermana de una de las victimas de un supuesto enfrentamiento con la policía en el que fueron fusilados tres militantes de la Juventud Universitaria Peronista en 1976, denunció que fue amenazada, a través de mensajes de textos, el 14 de febrero último, día en que comenzó el juicio contra ex miembros del Comando Radioeléctrico de la policía cordobesa.
"El 14 de febrero por la tarde, fui amenazada, tanto yo como mis hijos, a través de mensajes de texto, que decían que si sigo con esto (la causa) era boleta yo y que sabían donde estaban mis hijos", dijo Villanueva al Tribunal e informó que radicó la denuncia ante la fiscal federal Graciela López de Filoñuk.
Villanueva declaró en el juicio que se le sigue a Pedro Nolasco Bustos, José Olivieri y Jorge Woroná, por el fusilamiento de los militantes de la JUP, Ana María Villanueva, Carlos Delfín Oliva y Jorge Manuel Diez, ocurrido el 2 de junio de 1976.
La testigo recordó que el 2 de junio de 1976, "cuando llego al departamento de mi novio, donde estaban mis suegros, veo los rostros y me entero que habían matado a mi hermana. Quise salir corriendo pero no pude. Siento que a mi hermana no quisieron matarla, lo que quisieron hacer era borrarla".
En cuanto a los hechos "siempre pensé que los habían fusilado y me contaron que un compañero de militancia vio cómo los detienen a los tres, los llevan en un auto a un descampado y ahí los matan y después avisan a mi casa".
"Nunca creí que podría hablar esto ante un tribunal para que se hiciera justicia", dijo visiblemente quebrada y agregó: "Para mi es un privilegio que la causa de mi hermana haya llegado acá. Nunca soñé este momento, hay muchas cosas que ayudaron para llegar acá".
En ese sentido, destacó "la política de Estado en materia de derechos humanos de Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández de Kirchner) y la justicia de Córdoba me ayudaron a llegar a este momento. Llegué más allá de lo que soñé, que a sus verdugos les llegue la justicia y recuperar la memoria. Mis lagrimas son de tristeza, nada más".
Ante el tribunal también declaró María Ester Tobares, prima de Ana María Villanueva, quien puso en duda la existencia de un enfrentamiento con la policía.
Tobares dijo que cuando vio el cuerpo de Ana, que estaba en el cajón cerrado con un vidrio en la zona superior del cuerpo, "me llamó la atención que tenía quemaduras como de cigarrillos en la cara y en el pecho y un moretón en el cuello y esto, me parece, no se hubiera producido si hubiera existido un enfrentamiento".
No obstante aclaró que el que pudo ver el cuerpo completo, "fue mi padre, y me dijo que Ana María tenía como una zeta hecha con balas en el estómago".
Posteriormente, declaró Ángel Manuel Diez y Diez, primo hermano de otra de las víctimas, quien recordó que se ocupó "de retirar el cuerpo de Jorge, porque el padre me comunicó que en un enfrentamiento habían matado a su hijo y me pidió que retirara el cuerpo".
Diez y Diez relató que fue a la morgue del Hospital Córdoba, y allí "me llevan a una sala, donde había como 7 u 8 cadáveres que me dijeron estaban porque hubo un enfrentamiento en las sierras, en Ascochinga, y ahí me descompuse".
"Me sacaron de la sala y después me hicieron entrar de nuevo y ahí vi tres cuerpos, dos hombres y una mujer, entre los que estaba el de Jorge y me descompuse otra vez", dijo.
Por otra parte, el tribunal resolvió aceptar los testimonios del ex preso político, José Ricardo Scalet y Silvia Ester Lanzano, propuestos por la querella y las defensas respectivamente quienes serán citados para declarar el próximo 29 de febrero
