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Las baldosas que vos pisáis

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Por Susana Parés

La realidad nos ha puesto frente a dos hechos, de distinta naturaleza, génesis y resultados pero con paradojales similitudes.

 

  1. Nos referimos, en primer lugar, al descubrimiento en una capilla de la localidad de Gral. Rodríguez, de unas hipotéticas sepulturas, de extrañas dimensiones bajo el piso…vacías. Esto salió a la luz por la excéntrica conducta de un señor que detentó altos cargos y de pronto, y en una seguidilla de traspiés tragicómicos, tiraba por un muro bolsos con mucha moneda extranjera, hablaba con una supuesta religiosa, quien aparentemente no estaba en condiciones de hacerlo y luego el tal señor eyector, que podía ser un medallista olímpico en categoría aún no determinada, simulaba trastornos de conducta.
  2. Mientras nos recuperábamos de este rocambolesco episodio, conocíamos el procesamiento dispuesto por la Justicia Federal de Córdoba, a raíz de un supuesto delito de daño en la tarea de ¿restauración? del solado de la Iglesia de la Merced de la Ciudad de Alta Gracia (art.184 inc. 5 del Código Penal) .

Todo, sorprendente, tanto por los sujetos involucrados: un párroco y profesionales de la arquitectura, como por el intercambio cruzado de eximentes de responsabilidad, de los que resulta un “¿…Yo señor? No señor...”. El bien objeto del hecho es un inmueble que integra el Conjunto Jesuítico, Patrimonio de la Humanidad, por si alguien está desprevenido.

La Justicia determinará si se ha incurrido en un ilícito penal o se trata de acciones censurables desde el aspecto civil de naturaleza resarcitoria, o conductas reprochables desde lo profesional.
Lo que resultó desolador, conforme lo reflejan los considerandos de la resolución judicial, es el tratamiento dado a los restos óseos de personas sepultadas debajo del piso de la iglesia. Para ellos y su descendencia no habrá reparación posible; y si agregamos que, como el daño, según resulta de la resolución judicial ( y la saludable aplicación del sentido común) es imposible de subsanar, tendremos sobre nuestras espaldas el control responsable y objetiva de UNESCO, a quien deberemos explicar lo inexplicable.

   3-Para examinar las coincidencias entre estos dos hechos, como señalábamos al comienzo, es necesario precisar que: las honras fúnebres, las sedes de los diferente cultos, los religiosos que los profesan, gozan en los sitios civilizados, respeto, libertad . Salvo un acto de barbarie, puede atacar estos íconos que en general se referencian como positivos.

Paradojalmente, los dos eventos , tienen coincidencias que no son casuales, a saber:

  • A. En el caso de Alta Gracia, el retiro y dispersión de los restos óseos, en un campo de deportes.
  • B. En el caso del ¿ monasterio? resulta inexplicable la construcción de tumbas, cuyo destino, aparentemente-no estaba sirviendo para su fin, sino eventualmente a otro más terrenal.
  • C. Ambas obras fueron financiadas con dineros públicos, o sea todos.
  • D. La bruma extendida que como un dedo ¿salvador? pretendía aligerar responsabilidades.
  • E. Y el “yo no fui”, dicho de distintos modos, o porque alguien me autorizó o porque el convento lo era y no lo era al mismo tiempo, ecuación física que algún Nobel desentrañará.-

Esto es Argentina siglo XXI, sería bueno conocer cuántas paradojas tenemos como las que procuramos describir y cuándo el sentido común y la honradez presidirán de modo constante y sostenido en el tiempo, las decisiones en este querido país.

*Abogada, Profesora adjunta por concurso de derecho Administrativo, procesal Administrativo y Práctica Profesional III. UNC. Ex Vocal de Cámara Contencioso administrativa de Córdoba.

OPINIÓN
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