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Los usurpadores de plantas

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Todos los seres vivos necesitamos energía para vivir, para crecer, para sanar las heridas, para multiplicarnos. Y todos desarrollamos estrategias para obtenerla. Pero sólo las plantas verdes y algunas bacterias son capaces de captar la energía del sol y producir materia orgánica para la vida, a partir de la materia inorgánica. Lo hacen a través de la fotosíntesis, como aprendemos desde la escuela primaria.

El resto de los seres vivos, es decir todos los animales, los hongos, los protozoarios unicelulares, la mayoría de las bacterias e incluso los virus, sólo sabemos apropiarnos de las sustancias orgánicas fabricadas, en última instancia, por los vegetales.

Las plantas captan la energía del sol y la utilizan para transformar el agua que obtienen del subsuelo, combinada con el dióxido de carbono que toman del aire, en glucosa. Así construyen una substancia compleja a partir de otras más sencillas, inorgánicas. Nosotros no podemos hacer eso. Nuestros cuerpos sólo pueden tomar la glucosa de los alimentos que ingerimos y degradamos, sean de origen animal o vegetal. No podemos, tampoco, aprovechar la luz solar, salvo para calentar nuestra piel o broncearnos en la playa. Dicho sea de paso, la fotosíntesis libera, como residuo, oxígeno. Si no hubiera fotosíntesis, no habría oxígeno libre en la atmósfera y no sería posible la mayor parte de la vida. La Tierra fue en el pasado así: carecía casi por completo de oxígeno atmosférico, hasta que se extendieron las bacterias que realizan fotosíntesis y luego las plantas verdes. Ese cambio comenzó hace miles de millones de años y se conoce como la Gran Oxidación.

Pero volvamos a las plantas. La glucosa que producen es conducida por los vasos internos hasta todas sus células. Cada una de ellas recibe ese delivery de energía solar empaquetada. Se trata de una forma indirecta de hacer llegar a todos los rincones de la planta la energía solar que de otra forma no podría alcanzarlos. Y una vez en las células, ¿qué pasa con la glucosa? Pues ahora hay que desarmarla, para liberar su energía acumulada y que cada célula pueda usarla para vivir. Ese proceso se llama respiración celular, y en muchos sentidos es exactamente el inverso de la fotosíntesis. Aquí las materias primas son la glucosa y el oxígeno que la oxidará, mientras que los productos son el agua y el dióxido de carbono, que volverá al aire. Claro que al respirar, las células se apropian de la energía que se libera. Este pequeño y necesario drama energético tiene lugar en las mitocondrias, en lo profundo de todas las células.

Efectivamente, todas las células, animales y vegetales, obtienen energía de la respiración. Esa parte del ciclo sí somos capaces de llevarla a cabo, quienes no realizamos fotosíntesis. En definitiva somos, todos los animales, consumidores de productos valiosos, necesarios para la vida. Pero esas preciosas substancias solamente son generadas por las plantas, durante la fotosíntesis. Ciertamente las producen para utilizarlas ellas mismas. El resto de nosotros, sencillamente, nos apropiamos de esas substancias por la fuerza. Los herbívoros, con un mínimo de violencia, ejercida sobre las proletarias plantas. Los carnívoros, con mucha más. Quizás pueda disculparlos el hecho de que roban a ladrones. Por último, los descomponedores, como los hongos, se apropian de la materia orgánica de criaturas ya muertas, y la reciclan.

Somos pues, usurpadores de plantas.

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