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María y la voluntad de construir a diario "un sueño mejor"
Desde el comedor de la Cooperativa Güemes, María alimenta a niños del sureste de la ciudad y pide más presencia del Estado.
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María y la voluntad de construir a diario "un sueño mejor"

Al sureste de la ciudad, el paisaje industrial se impone. El camino a 60 Cuadras, el camino Interfábricas y la Avenida 11 de Septiembre, dominan la zona.

Allí asoman algunos barrios históricos, como Empalme, Parque San Carlos, Marcos Sastre y 4 de Febrero. Pegado a ellos, hace 18 años un grupo de 184 familias llegaron para quedarse. Son los vecinos de la histórica villa El Pocito que estaba sobre la avenida Vélez Sarsfield. Desde entonces se conformaron como cooperativa Güemes. Y desde entonces, María sostiene el centro comunitario infantil.

Allí van los niños que no tienen quién los cuide. Allí van los niños que no tienen quién los ayude con la tareas escolares. Y allí van los niños y jóvenes que no tienen qué comer en sus casas.

María está jubilada. Trabajó toda su vida como cocinera del colegio Presidente Roca. Tiene 8 hijos, 24 ñietos. Es una de esas mujeres que nunca se cansa. "Me gusta trabajar para la gente", responde cuando le preguntamos porqué se levanta todos los días a las 7 para preparar el desayuno de los niños. Se lamenta porque "la gente ha perdido la voluntad y las ganas de hacer".

El comedor recibe del gobierno provincial $6,50 para el desayuno de cada uno de los chicos que van y $7,50 por cada ración de aluerzo. "Hacemos magia, a veces le ponemos hasta carne a la comida".

Sueña con un futuro mejor para sus 24 ñietos y un salón comunitario que albergue al dispensario. 

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