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Menú del día: vegetales y meteoritos

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Hace algunas semanas Alberto, un oyente de Radio Universidad, me consultó sobre unas rocas que había encontrado en un campo en Santiago Temple. Él pensaba que podían ser meteoritos. Derivé la cuestión a uno de mis amigos geólogos: lo puse en contacto con Edgardo Baldo.

Por una de esas enormes causalidades que a veces nos sorprenden, Edgardo recibió la visita de Alberto mientras mantenía una reunión en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC con María Eugenia Varela. Es probablemente la principal especialista en meteoritos de la Argentina. Vive en San Juan, pero había llegado a Córdoba para dictar un curso de posgrado para geólogos sobre…¡meteoritos!.

Al día siguiente, como parte de nuestras rutinas de almuerzo, nos cruzamos con Edgardo en un bar de la Ciudad Universitaria. Mientras yo terminaba un saludable aunque no muy sabroso plato de vegetales hervidos, le pregunté qué había pasado con los supuestos meteoritos. La respuesta que me dio, y el diálogo que sobrevino, fueron aproximadamente los que siguen.

Edgardo, ¿qué pasó al final con los supuestos meteoritos? ¡Tengo mucha curiosidad!
-Bueno, Alberto vino y nos trajo varios fragmentos de los materiales que había encontrado. Dijo que tiene muchos más y que los encontraron en plena llanura pampeana, cerca de Santiago Temple. Los estuvimos viendo con María Eugenia. Vos sabés que nadie conoce más sobre meteoritos que ella, por lo menos en Argentina…

¿Y pudieron sacar alguna conclusión? ¿Son o no son?
-Conclusiones definitivas no tenemos, todavía. Eugenia piensa que seguramente puede ser material de alguna fundición de hierro. Después de verlo y analizarlo por fuera, no somos muy optimistas en que sean de origen extraterrestre. Pero para estar seguros, vamos a cortar un trozo y prepararlo para su observación por microscopio. Tomaremos fotografías microscópicas en el CICTERRA (*), las analizaremos en detalle y ahí sí tendremos una conclusión más firme.

¡Buenísimo! No se puede quejar Alberto, ¿no? Pero, ¿él encontró estos materiales? ¿Son suyos?
-Sí, los encontró él. En principio los meteoritos, si es que son meteoritos, según la ley Argentina son de quien los encuentra. Son bienes culturales, pero son de propiedad de quien los encuentra.

Ahh ¿eso está legislado en Argentina?
-Sí. La Ley Nacional 26.306 del 2007 dice que los meteoritos que se encuentren o entren en territorio argentino, o en su espacio aéreo o aguas territoriales, son bienes culturales y están protegidos. Se pueden comprar y vender, pero esas transacciones deben estar registradas y una parte de cada meteorito debe conservarse en un instituto de investigación o museo. Aunque puedan venderse, no pueden salir del País. Claro, es muy difícil controlar eso...

Ahora, si un meteorito cayera dentro de una propiedad privada, que tuviera un cartel que dijera “prohibido el ingreso” y vos ingresaras igual y lo sacaras, bueno, allí habría una situación más complicada. En principio no tendrías autorización para entrar a ese campo, así que nada que sacaras de allí tendrías derecho a reclamarlo.
Fijate que con los fósiles, por ejemplo, la situación es diferente; la Nación los considera de dominio público en todo el territorio. Esos restos no se pueden vender, en ningún caso.

Por otra parte, sólo en la Provincia del Chaco, donde está el Campo del Cielo, hay una norma diferente que dice que los meteoritos son de utilidad pública, y entonces están afectados siempre al uso público. Es un nivel de protección mayor, porque allí no se puede, al menos legalmente, comprarlos, venderlos o sacarlos de la Provincia.

Hablando del Campo del Cielo, parece que acaban de encontrar otro meteorito, de unas 30 toneladas.
-Así parece. Sería en ese caso el mayor de todos los de la zona. Los meteoritos del Campo del Cielo son Sideritos, es decir que no son rocas, sino bloques metálicos irregulares compuestos casi totalmente por Hierro y Níquel. Son poco frecuentes.

Entiendo. Me parece llamativo que cuerpos naturales, como los meteoritos, sean considerados "patrimonio cultural", ¿no?
-Bueno, es una forma de protección. El caso del Chaco es muy especial, porque allí además de estar los meteoritos más grandes identificados en el País, están asociados a las creencias y leyendas de los pueblos originarios de la región. Para ellos son sagrados. Entonces se entiende que formen parte de su patrimonio cultural.

Y en el caso de los minerales y rocas "nativas" de la Tierra, ¿cómo es el régimen de propiedad?
-Ahh eso es muy claro. El Código de Minería de la Nación establece que hay diferentes categorías de minerales. Los de primera categoría, como el oro y la plata, o las piedras preciosas, son de propiedad del Estado, pero quien encuentra el yacimiento y lo denuncia ante la autoridad minera puede explotarlo. Y no son del dueño del terreno, salvo que sea él quien los denuncie.
En cambio los de tercera categoría, que son rocas de aplicación, son de propiedad del dueño de los terrenos y solo él puede explotarlos.

¿Y en el caso del petróleo?
-En nuestro País la explotación del petróleo está regida por una ley especial: la ley de hidrocarburos. En su primer artículo dice que el petróleo es patrimonio inalienable e imprescriptible del Estado Nacional. Sólo el Estado puede convocar para su explotación, por licitación. El petróleo no es del dueño del terreno ni tampoco del que lo encuentra. En Estados Unidos, por ejemplo, es diferente: muchos dueños de campos+ se volvieron ricos al aparecer el petróleo. Pero aquí eso no ocurre.

Volviendo a los meteoritos, avisame cuando tengas los resultados sobre las muestras que trajo Alberto...
-Seguro. Ojalá fueran meteoritos, pero soy un poco escéptico en este caso.

Nos despedimos. Edgardo volvió a sus minerales, sus informes, su curso, sus potenciales meteoritos. Yo seguí con mis clases y mis artículos. Estaba feliz por haber contactado a Alberto con el mundo académico y que pudiera tener alguna respuesta a su inquietud. Pero en algún sentido continuaba cautivado por esas rocas, diminutas o no tanto, que surcan el espacio a miles de kilómetros por hora y, de vez en cuando, chocan con nuestro planeta. Las mayores probablemente provocaron extinciones masivas en el pasado. Sentí un escalofrío, mientras pensaba: "espero que no se repita. Al menos por ahora".

(*) CICTERRA es el Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra. Tiene doble dependencia: CONICET y UNC. 

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