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Monólogos electorales. Algunos prefieren no saber.

ggoldes
Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Llevo algo más de un año consultando a expertos y reflexionando sobre el voto electrónico en sus diferentes variantes. Mis dudas iniciales se han ido disipando. La conclusión es clara: no existen razones valederas para ir hacia un sistema electrónico o informático de emisión del voto. Y las razones para adoptar un sistema de recuento electrónico de votos son más que discutibles. Lo mejor, a no dudarlo, es mantener un sistema de voto en papel; probablemente el de boleta única en papel que ya se utiliza en Córdoba sea el más adecuado. Lo demás es cháchara y abuso de la tecnología. Un intento de realizar un cambio enorme, caro, riesgoso, engorroso. Y todo para estar peor.

Vamos por partes.

1. ¿El voto electrónico ayuda a prevenir el fraude? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. Facilita el fraude a gran escala. Y, sobre todo, dificulta o imposibilita darse cuenta si hubo fraude. Esconde el fraude, pero no lo impide. Si al entrar al cuarto oscuro una mano traviesa ha robado votos en papel, lo notaremos. Reclamaremos a las autoridades de mesa, que los repondrán. Problema solucionado. Pero si una mente traviesa altera los registros que llevan adelante las computadoras, jamás lo sabremos. Repito: jamás lo sabremos.

Respecto de la posibilidad de fraude electoral, ¿qué pretendemos? Lo resumo en dos aspectos. Primero, dificultar que se produzca. Segundo, facilitar que se detecte, en el caso de que ya se hubiera producido. Adoptar ingenuamente la ilusión tecnológica de que el voto electrónico es efectivo para luchar contra el fraude equivale, si se quiere, a ponerse en el lugar de aquellos pacientes de Sigmund Freud de fines del siglo XIX. En esos casos iniciales, el creador del Psicoanálisis encontró que muchos pacientes preferían no saber a enfrentar su propia adversidad. Elegían no saber.

Con un sistema electrónico/informático, aunque no hubiera fraude, existiría siempre una sospecha, porque se trata de un artificio que no aporta transparencia sino opacidad. El votante no podrá ejercer control ciudadano en el momento del voto. Y pasada la oportunidad de ese control básico en ese momento crítico, ya será tarde. Propongo que escojamos saber, para poder controlar. 

2.¿El sistema electrónico garantiza el secreto del voto, principio fundante de nuestra democracia igualitaria? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. Facilita la identificación del votante y de su voto, sin que exista forma sencilla de que nos percatemos de ello. Sea mediante un chip o mediante un código QR, se hace fácil relacionar al votante con el voto emitido. Pero dificulta que el propio votante obtenga garantías de que su voto se respeta. Todo al revés.

3.¿El voto electrónico elimina las intermediaciones excesivas entre el votante y el resultado de la elección? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. Introduce la intermediación de una máquina, o de un cúmulo de máquinas, sobre las que no tenemos ningún control. A través de esos artefactos, que son capaces de manipular, intercambiar, registrar, alterar, publicar o eliminar información (para eso se fabrican las computadoras), se introduce además la intermediación de legiones de personas desconocidas: aquellas que fabrican, programan, reparan, hackean, dan servicio, apagan o prenden esas máquinas. Sin que lo sepamos, claro. La ilusión de la objetividad de las computadoras es realmente superficial.

4.¿El voto electrónico elimina la posibilidad de errores humanos en el proceso de votación? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. A todos los errores humanos posibles en todas las etapas en que las personas interactúan con las máquinas, les agrega la posibilidad de fallos propios de las computadoras. Dicho sea de paso, las computadoras fallan todo el tiempo, todos los días, y todos lo sabemos. Es un dato de la experiencia cotidiana de todos nosotros: sistemas que se caen, máquinas que se cuelgan, fuentes que se queman, discos que se rompen. Para no tenerlo presente hay que elegir no saber.

5. Quienes conocen a fondo los sistemas informáticos...¿apoyan el voto electrónico? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. Las comunidades académicas que conocen fortalezas y debilidades de estos sistemas, que reflexionan y quieren esclarecer sobre su uso, se oponen mayoritariamente a su implementación, por riesgosos e innecesarios. Quienes apoyan firmemente su aplicación son quienes tienen la esperanza de vender los sistemas necesarios, o beneficiarse sectorialmente de los mismos.

6.¿El voto electrónico goza de popularidad creciente en muchos lugares del Mundo, como se nos quiere hacer creer? No, de ninguna manera. Todo lo contrario. Ha sido dejado de lado con serias objeciones en muchos países. En Alemania la Corte Constitucional Federal falló en el sentido de que es inconstitucional, entre otras cosas porque el sistema no puede ser comprendido en sus detalles más elementales por el votante promedio, sin conocimientos técnicos específicos. Debe confiar, sin ningún motivo para hacerlo, en esa verdadera caja negra. En la República de Irlanda se aprobó el voto electrónico en el año 2002. Pero en 2006 se creó una comisión para estudiar sus problemas. En 2009 esa comisión dictaminó que el sistema no era en absoluto seguro. Fue descartado y se volvió a sistemas tradicionales. En 2012 debieron deshacerse de las máquinas. El Reino Unido estudió los sistemas posibles en detalle. Por los graves peligros que presenta, las pocas garantías que brinda, y los casi nulos beneficios, decidieron no implementarlo. Holanda fue pionera en el empleo de este tipo de ingenierías electorales. Las implementó durante algún tiempo. Pero comprobaron que eran riesgosas debido a fallos de seguridad. Luego de haberlos probado volvió al tradicional y confiable papel en 2008. Finlandia abandonó la utilización de este tipo de sistemas en 2010. En los Estados Unidos conviven muchos sistemas diferentes, según los Estados de que se trate. En las últimas presidenciales, el sistema defeccionó en varios estados y debieron recurrir al auxilio de algo mucho más confiable: el papel. Al día de la fecha, los únicos países que tienen firmemente implantados sistemas unificados de voto electrónico son India, Filipinas, Brasil, Bélgica, Estonia y Venezuela.

7.Finalmente…¿el voto electrónico es rápido? Sí, demasiado. Pero hay cosas que no deben hacerse en forma apresurada. Deben hacerse bien. Y en beneficio de las mayorías, y no solamente de los vendedores de computadoras y de los expendedores de falsas ilusiones. 

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