Google+
Qué no puede hacer un gobierno democrático

gmariani
Por Guillermo Mariani

-Pretender manejar los comicios con intervención autoritarias en los escrutinios, celebrando con aparatos de escenografía triunfos parciales para disminuir los triunfos reales de la Oposición.

-Valerse de la mayoría eleccionaria para considerar que se le ha concedido la suma de todos los poderes.

-No respetar la división de poderes, esencial para la democracia, y buscar convertir la imparcialidad de los jueces en complicidad con sus criterios políticos, sembrando el temor a venganzas, con la destitución o reemplazo.

-Intervenir, manejando las empresas periodísticas, en los programas que no favorecen expresamente su gestión o descubren y denuncian las fallas en decisiones absolutamente perjudiciales para la comunidad, exigiéndoles la expulsión de las personas que mantienen su independencia periodística para difundir la verdad de los hechos.

-Ignorar y violar las leyes existentes y las que se promulguen aprobadas por la Legislatura recurriendo o amenazando con el veto o remplazándolas por Decretos de Necesidad y Urgencia, que constituye un abuso de esa posibilidad que se concede constitucionalmente,  sólo para decisiones de mucha gravedad y dañosas para la sociedad, según aprobación legislativa.

-Permitir a las poderosas empresas extranjeras o locales el despido arbitrario de obreros por millares, sólo para “propagandizar” la radicación de nuevas empresas y capitales prometidos, y con la seguridad de que se están gestando 500.000 empleos de calidad.

-Reprimir con fuerzas armadas denominadas como “de seguridad social” las manifestaciones populares de reclamos, protestas o disconformidad con procederes concretos. Y no escuchar, cuando son expresión de mayorías nunca convocadas (con más de 300 o 400 mil ciudadanos en la calle), el contenido de esos reclamos que buscan evitar la violencia o la “ingobernabilidad”.

-No darle importancia a las indicaciones de las organizaciones internacionales como la ONU o la CIDH, y hasta disminuyendo hasta la ridiculización sus pretensiones de alterar las determinaciones oficiales nacionales o provinciales.

-Instalar el miedo a la prisión o procesamiento judicial por el sólo disenso con el criterio oficial, manteniendo en privación de libertad a personas comprometidas seriamente con los intereses populares.

-Abusar de las ofertas internacionales de naciones ricas o instituciones prestamistas y a la vez usuraria para endeudar al país por períodos interminables que acarrearán graves problemas para la generaciones futuras (préstamos por cien años).

-Ceder territorio nacional a empresas extranjeras sin la correspondiente autorización del poder legislativo.

-Desconocer la propiedad secular de las tierras ocupadas actualmente por comunidades de pueblos originarios.

-Atentar contra los vínculos establecidos con países amigos para defender las economías nacionales, entregando el país a los intereses internacionales representados por Estados Unidos (paso del Mercosur a la alianza del Pacífico).

-Engañar repetidamente al pueblo con promesas o postergaciones de grandes beneficios económicos y sociales que repetidas con rostro sonriente no tienen signos reales de cumplimiento.

-Atribuir todo el sufrimiento, incluidos el hambre, el desempleo y la inseguridad ciudadana, a los gobiernos anteriores sin mostrar ninguna disponibilidad o propuesta de soluciones aceptables y comprando con privilegios, la información en su favor de la prensa adicta, gastando además cantidades ilimitadas en procedimientos de investigación de delitos del pasado, que ayudan a mantener los delitos y corrupción del propio Gobierno.

-Aprovechar la impunidad de que goza, por la adhesión del poder judicial, para enriquecer y posesionar a parientes y empresas, con un constante recurso al -offshore- y giro de divisas al exterior, un mantenimiento creciente de la inflación y un permanente aumento de precios en los productos más consumidos y necesarios para las clases menos pudientes.

-Calificar los derechos humanos y su proclamación universal (1948) como un “curro” de la oposición a su Gobierno.

-Y, finalmente, admitir la desaparición forzosa de personas con el fallido intento de encubrir, con la complicidad del Gobierno en pleno, la de SANTIAGO MALDONADO; joven artesano luchador comprometido con la comunidad mapuche en su reclamo por la devolución de las tierras que le pertenecen, secuestrado por “orden superior”, por Gendarmería nacional.

-Si todos o la mayoría de estas conductas que se dan en el Gobierno de Cambiemos, NO ESTAMOS VIVIENDO EN DEMOCRACIA, SINO  INVADIDOS POR LA SUJECIÓN A UN SISTEMA NEOLIBERAL-CAPITALISTA APLICADO SIN NINGÚN PALIATIVO NI RESPETO A LA DEMOCRACIA (que supimos conseguir).

OPINIÓN


lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli

gmariani
Por Guillermo Mariani

ggoldes
Por Guillermo Goldes