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Reconocido perito asegura que asesinaron a Juan Alós
En ADN presentaron una entrevista al criminólogo Enrique Prueger. Además, móviles policiales habrían perseguido a Alós.
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En el programa ADN, por Canal 10, dialogaron con el reconocido licenciado en criminalística, Enrique Prueger, sobre el caso de la sospechosa muerte de Juan Alós, agente de la división antinarcóticos de la Policía de Córdoba.

Prueger actuó de perito en los crímenes más resonantes del país. Por ejemplo, el perito actuó en el caso Carrasco, el Doble crimen de la Dársena, el caso Cabezas, el caso Reginos Maders, el caso Maria Soledad Morales, el reciente caso de Ángeles Rawson, entre otros. 

En la conversación con el periodista Tomás Méndez, Prueger explicó que, según el método científico a aplicar en toda escena del crimen, se sugiere no admitir como verdadera ninguna cosa que aparezca evidentemente como tal.

Además, agregó que el suicida se aísla del mundo, se encierra. Sin embargo, en el caso de Alós se comprobó que dejó abierta la puerta del auto.

Pruegre analizó la pericia judicial respecto a la escena del presunto crimen y, en primera instancia, Prueger concluyó que la cabeza de Alós debería haber estado levemente inclinada y posicionada hacia la derecha para que el supuesto proyectil impacte en el parante izquierdo del vehículo.

Por otra parte, la mano de Alós no tiene el efecto spray que deja la proyección de sangre cuando impacta contra un cuerpo humano a menos de 5 centímetros de distancia. Aunque el efecto spray aparece en el lateral inferior de la puerta donde estaba el cuerpo de Alós apoyado. 

Otro punto cuestionado tiene que ver con la ausencia de sangre en lugares claves. Si el supuesto proyectil de 9 milímetros impactó en el parante del auto luego de atravesar la cabeza de Alós, al menos debería haber sangre en el apoyacabezas y en el parante. Pero no se encontró sangre en dichas áreas del vehículo.

 

Alós se defendió

Todo espasmo es fruto de la última orden que da el cerebro. Y siempre se produce en un contexto de emoción violenta.

Prueger analiza que el espasmo existió pero no en la mano en la cual tenía el arma Alós. Eso debe suceder en toda persona que se suicida, pero en el caso de Alós, al espasmo lo hizo en el brazo contrario.

Es que no hay espasmo en la supuesta mano que gatilló, es más, el arma está suelta en la propia mano del policía muerto. Prueger dice que hubo espasmo, pero en el brazo izquierdo.

Esto surge de las fotos extraídas al bajar el cuerpo del auto y en las fotos tomadas en la morgue.

Esto indica, según el perito, que Alós intentó un mecanismo de defensa.

Se deduce de ello que Alós habría intentado defenderse. Esa fue la última orden que dio su cerebro.

 

Movieron el cuerpo de Alós

Los movimientos a los que fue sometido el cuerpo de Juan Alós apenas murió se pueden reconstruir a través de la proyección de la sangre en su rostro y en su remera.

Lo que dice Prueger, en base a su experiencia, es que el suicida siempre presenta un solo sentido en la proyección de la sangre que despide. Es decir, que si su cabeza queda ubicada hacia abajo durante los primeros 9 minutos posteriores al impacto de bala, la sangre correrá de arriba hacia abajo, pero no de izquierda a derecha ni de derecha a izquierda, como sucedió con Alós.

El escurrimiento de sangre en el rostro de Alós es vertical como en todo suicida pero también es horizontal, según Prueger fruto de la manipulación del cuerpo apenas muerto.

De igual modo, las prendas de Alós también evidencian que el escurrimiento de la sangre se dio en sentido horizontal y vertical.
 

¿Se plantó el impacto de bala en el parante del auto?

El orificio que según el fiscal Drazile hizo el impacto del proyectil en el parante es demasiado irregular y rebuscado. Para Prueger, este orificio fue hecho a mano.

Según Prueger, esto es una muestra más que permite concluir que Alós no se pegó un tiro y mucho menos dentro del auto.

 

 

Autos de Drogas Peligrosas persiguieron a Juan Alós

A partir de la información suministrada por un empleado de Caminos de las Sierras se puedo reconstruir las últimas horas de vida de Alós.

Luego de pasar por el peaje que va a Alta Gracia, a los 15 segundos detrás de él apareció un auto Chevrolet Corsa, identificado como un móvil de Drogas Peligrosas asignado al Comisario C.

Luego, a los cincos minutos, cruzó otro vehículo perteneciente también a la División de Drogas Peligrosas. Finalmente, en cuestión de horas, se registró el paso del Comisario N, del Comisario P y del Comisario S.

Llamativamente todos estos vehículos pasaron el peaje antes de las 22:35, momento en que se registró la denuncia de la desaparición de Alós.

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