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Toda la vida en dos palabras

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Si estás leyendo esta columna, aunque yo no sepa cómo te llamás ni dónde estás, sé que sos un Homo sapiens. Si tenés una mascota a la que bautizaste Príncipe, o Sultán, y que ladra, seguro es un Canis lupus. Si en cambio tu compañero animal ronronea cuando le das un plato de leche, se trata de un ejemplar de Felis silvestris.

Si en tu jardín tenés un árbol que da frutos redondos, y al exprimirlos obtenés un delicioso jugo de naranja, te cuento que tu árbol es un Citrus sinensis. Si almorzaste una pizza gourmet con champiñones, con suerte te habrás comido varios Agaricus bisporus. En tus intestinos hay normalmente muchas bacterias que te permiten digerir los alimentos, como la pizza de recién. Forman la flora intestinal. Entre muchas otras, tenés Scherichia coli en tus tripas.

Por cierto, conviene que te cuides de la picadura del Aedes aegypti, porque ese mosquito es el principal vector del dengue, el zika, la chikunguña y la fiebre amarilla.

Cada uno de los seres vivos que habitan nuestro planeta puede ser identificado por dos palabritas. Parecen un nombre y apellido, pero no lo son. Porque tu nombre y apellido te permiten diferenciarte de cualquier otra persona. Bueno, a menos que te llames Juan Rodríguez, o María Pérez. Lo que quiero decirte es que tu nombre y apellido te identifican entre otros individuos de tu misma especie: los animales humanos. Animales especiales, es cierto, porque hablamos, pensamos, usamos símbolos, reímos y lloramos, escribimos, mentimos, clasificamos y damos nombres a otras especies, hacemos guerras y muchas otras cosas. Pero animales al fin. 

Las dos palabritas de las que te hablo describen género y especie, dos categorías definidas por los biólogos. Así, un yaguareté es para la biología una Panthera onca. Panthera es el género, Panthera Onca la especie. En cada género puede haber varias especies. Por ejemplo el género Panthera cuenta con otras tres especies vivas en la actualidad, además del yaguareté: Panthera leo (el león), Panthera tigris (el tigre), y Panthera pardus (el leopardo). Ya sé que a ninguno de estos animales los tenés en tu casa y sólo los habrás visto en un zoológico o por la tele. Ahh, otra cosa: no escribí Panthera onca así, con letras inclinadas, por casualidad. Está establecido por convención, desde que Linneo, uno de los padres fundadores de la biología, sentó las bases de estas categorías. La primera palabra (el género) va con mayúsculas, la segunda con minúsculas, ambas con letras itálicas. O sea inclinadas. Inclinadas

Los animales de la misma especie se aparean y pueden tener descendencia fértil. Animales de especies diferentes dentro del mismo género pueden tener descendencia, pero habitualmente estéril. Es el caso del caballo (Equus ferus) y del burro (Equus africanus), que dan origen a mulas y burdéganos. O del león y el tigre, que originan tigones y ligres.

Volviendo a tus mascotas, te cuento algo más. Tu perro es de la misma especie que los lobos: Canis lupus. Pero los perros domésticos pertenecen a una subespecie: Canis lupus familiaris. Lo mismo pasa con los gatos: ese dulce minino que duerme sobre un almohadón de tu living es de la misma especie que un feroz gato montés serrano: Felis silvestris. Pero don gato pertenece a una subespecie particular: Felis silvestris catus. De todas formas, como son de la misma especie, tu gato doméstico y uno montés puede reproducirse entre ellos sin problemas.

Dos palabras, o tres a lo sumo, para describir a todos los seres vivos. Puede sonar pretencioso. De todas formas, vos sabés bien que tu perro es distinto de todos los demás.  

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