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Turismo Científico. Parte I

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Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

No todo es sol, río y playa en nuestra provincia. No sólo hay festivales, cuarteto y chori. En Córdoba hay muchos atractivos más que los turistas podrían disfrutar en cualquier época del año, aunque seguramente tienen poca prensa. Y menos organización.

Porque como una variante poco explotada del turismo cultural, tenemos sólidas bases para el turismo científico/tecnológico. Y para no perdernos en cuestiones abstractas, aquí presentamos propuestas que bien se podrían explotar: el Circuito de la Energía y el Circuito Espacial. A ellos puede agregarse un circuito geológico, que en la actualidad existe, salvo que se halla apenas demarcado. Se encuentra en la zona de la Pampa de Pocho y el camino de Los Túneles, en el oeste provincial. Pero volvamos a nuestra propuesta.

 

Circuito de la Energía

Los diques y grandes obras hidráulicas son una marca registrada de Córdoba. Sin embargo la mayoría de los turistas se contenta con disfrutar en las costas de los embalses o hacer algún deporte náutico, sin explorar más alternativas ni interesarse en los verdaderos motivos de la construcción de los embalses. Motivos que no pasaron por la promoción del turismo, sino por el control de las aguas y la producción de energía hidroeléctrica. Las grandes obras diseñadas para generar hidroelectricidad suelen incluir túneles o cañerías de desvío del agua, que muchas veces se utilizan como parte sistemas de derivación del fluido para consumo humano.

Se pueden plantear varios circuitos de la energía en la provincia. Uno muy conocido sobre el Suquía, otro sobre los afluentes del Xanaes y otro más sobre la cuenca del Ctalamochita.

A quien le interese conocer detalles sobre el circuito del Suquía, que resguarda buena parte de la historia fundacional de la hidroelectricidad en nuestra Provincia, le sugerimos consultar el artículo: Esplendor y Abandono a Orillas Suquía.

Aquí nos centraremos en un periplo algo más alejado y un poco menos conocido, quizás por la misma razón. Antes de emprender este viaje, hay que decir que hoy en día no es posible visitar el interior de la mayoría de las usinas que lo integran, ya que no está preparadas para ello. Aunque podrían estarlo.

Así, un día sábado por la mañana, podríamos partir de Córdoba por la ruta 36 hacia el sur. Luego de recorrer algo más de 100 kilómetros llegaríamos a Almafuerte. Apenas antes de arribar a esa población cruzaríamos por sobre el vertedero y el coronamiento del Dique Piedras Moras, el último erigido sobre el Río Ctalamochita o Tercero siguiendo el descenso de las aguas. Por lo tanto, fundamental a la hora de regular las crecidas de este río en su curso hacia las grandes ciudades que se hallan más abajo sobre su cauce. Los habitantes de Villa María y Bell Ville pueden atestiguarlo. Allí en Pierdas Moras podríamos hacer una primera parada. Este es un dique para almacenamiento de agua, regulación de crecidas y generación de energía hidroeléctrica. La usina se encuentra al pie mismo de la represa, que está construida con materiales sueltos. Bordearíamos después el lago hasta llegar a su cola, por donde ingresa el río, en el extremo opuesto al dique. Desde allí, siguiendo apenas dos kilómetros aguas arriba, visitaríamos la presa hoy llamada Tercera Usina, donde está instalada la central de generación Benjamín Reolín. Otro par de kilómetros hacia el oeste y llegaríamos a Segunda Usina, otro dique que deriva agua para generación eléctrica a la usina Carlos Cassaffousth.

Tres kilómetros aún más arriba, llegaríamos al embalse de Río Tercero, el mayor de la provincia, que genera energía a través de la central Fitz Simon, ubicada al pie del muro que en este caso es monolítico y está construido de piedra y hormigón. En la costa sur del lago, la Central Nuclear de Embalse genera energía desde el año 1984. Lo hace en base a la fisión del uranio 235. Produce además cobalto 60 para tratamientos de medicina nuclear. Utiliza el agua del embalse para enfriamiento indirecto del reactor. En realidad en estos momentos no genera energía, sino que se encuentra en una larga fase de parada técnica para extender su vida útil para seguir luego generando durante otros 30 años.

Aguas arriba de Embalse encontraríamos otros dos diques, los más nuevos, que constituyen las joyas de este sistema. Al remontar el río en primer lugar llegaríamos al Contraembalse Arroyo Corto. Recibe sus aguas desde la presa superior, llamada Cerro Pelado, mediante una tubería cavada en la roca que pasa por la central en Caverna de Río Grande. Esa central funciona así: de día, cuando la demanda de energía es máxima, por sus turbinas circulan las aguas que bajan de Cerro Pelado; las vuelca luego en Arroyo Corto, generando energía adicional para cubrir picos de demanda. Durante la noche cuando el consumo de energía es menor, utiliza energía eléctrica sobrante en el sistema para invertir el flujo de agua desde Arroyo Corto a Cerro Pelado. Las turbinas se convierten en bombas, que elevan el agua para poder ser turbinada nuevamente al día siguiente. Es una forma inteligente de aprovechar la energía cuando está disponible. El sistema de aprovechamiento energético del Río Ctalamochita es único en el país.

Una vez en Cerro Pelado llegaríamos al fin de este primer recorrido. Podríamos practicar buceo en sus aguas cristalinas. Entonces volveríamos a Córdoba. Podríamos hacerlo por la ruta provincial 5, y durante el regreso nos iríamos preparando mentalmente para emprender el Circuito Espacial. Pero esa será otra historia, que contaremos otro día. Tenemos tiempo de planificarlo con cuidado.

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