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Un encuentro con aves. Diálogos ornitológicos con Carla Reati

ggoldes
Por Guillermo Goldes
@GUILLEGOLDES

Un corto viaje en el mes de agosto. El motivo: visitar amigos y museos en el Noroeste. Luego de recorrer el Museo de Arqueología de Alta Montaña, refugio final de las tres pequeñas momias conocidas como Niños del Llullaillaco, fue el turno del Museo de Arte Contemporáneo. Ambos se encuentran frente a la plaza 9 de julio, en el corazón de Salta. Al día siguiente, un paseo vespertino por el camino de cornisa que atraviesa las yungas, para llegar a San Salvador de Jujuy. Y allí, a mitad de camino, en un prado intensamente verde, una bandada de aves oscuras, grandes, ruidosas. Caminaban, picoteaban y realizaban vuelos cortos, casi
escandalosos: demasiado revuelo para tan poca elevación. Hubo algunas fotos, de calidad discutible: las aves se negaban a posar y más aún a dejar que me acercara. La luz era ya tenue e incierta.
 
Al regresar a Córdoba, consulté sobre este inesperado encuentro con algunos biólogos y estudiantes de la Plaza Cielo Tierra. En particular mostré las imágenes a Carla Reati. Me reclamó, previsiblemente, por la calidad de las imprecisas fotos. Luego comenzó a hojear la Guía de Aves de Argentina y Uruguay mientras decía por lo bajo: parecen gallináceas...
 
A continuación, transcribo el diálogo que siguió.
 
-Mirá Guille, me parece que la especie podría ser ésta: la Pava de Monte o Penélope obscura...
 
-Lo de oscura lo entiendo, es casi negra, pero ¿de dónde vendrá lo de Penélope? No creo que teja, este bicho...
 
-Seguro que no. Lo que sí hace, es diseminar semillas.
 
-¿Sí? ¿Qué semillas?
 
-Por ejemplo las de Siempreverde.
 
-¿Y cómo hace para diseminar las semillas?
 
Carla no pudo contener una risa incómoda.
 
-Fácil: come los frutos ya maduros, y luego de digerir la pulpa, elimina las semillas con las heces. Las semillas no las digiere, se mantienen intactas. Por eso pueden germinar, después. Lo interesante es que durante todo ese tiempo, las aves transportan las semillas dentro de su cuerpo, lejos de la planta madre. Así, la planta puede conquistar lugares diferentes. Además, disminuye la competencia entre plantas parientes por la luz, el agua y los nutrientes.
 
-¿Ese mecanismo es común con otras aves?
 
-Bastante. Las plantas desarrollaron diferentes mecanismos para que sus semillas sean dispersadas. Es una adaptación evolutiva de muchas plantas. Algunas usan el viento. Como el Panadero, por ejemplo. Otras se adhieren a los animales que pasan cerca, como el Amor Seco. A los animales y a la ropa de las personas. Otras ofrecen frutos carnosos y vistosos para que alguien se los coma.
 
-¿Vos decís que las plantas ofrecen sus frutos?
 
-Sí, porque hay una adaptación activa de las plantas, con el tiempo, para resultar atractivas para los animales. La mayor parte de las plantas que producen los frutos en cuestión tienen ese objetivo. Gastan mucha energía para producir frutos carnosos, jugosos y ricos. Esa inversión tiene que ser recompensada con algo muy importante: aumentar las probabilidades de que sus semillas sean llevadas a lugares más favorables para crecer y sobrevivir. Las semillas aseguran su descendencia.
 
-Sin embargo, los biólogos suelen decir que la evolución en ciega y azarosa, ¿no?
 
-Bueno, digamos que aunque la evolución sea azarosa, solo resultan exitosas las modificaciones que proporcionan una ventaja evolutiva. En este caso, esa ventaja sería mejorar las chances de sobrevivir de la descendencia. Así trabaja la selección natural.
 
-OK. En Córdoba, ¿tenemos plantas y aves que aprovechen esa adaptación mutua?
 
-En nuestra provincia existen muchas plantas que producen frutos comestibles. Pero si comparamos con la gran cantidad de especies de aves que hay, son pocas las que cumplen con ese trabajo. Hay que tener en cuenta que no solamente las aves lo realizan. También algunas especies de mamíferos, e incluso insectos pueden colaborar. Por ejemplo zorros, corzuelas, murciélagos y hormigas.
 
En cuanto a las aves, sabemos de algunas especies muy estudiadas como los Zorzales, Benteveos o Fiofíos. Pero hay evidencias de que hay otras, menos conocidas. En mi tesis de grado busco identificar todas esas especies, aunque solo me limito a un sector del bosque serrano.
 
-Se podría decir que hay una suerte de colaboración o mutualismo entre las plantas y las aves…
 
-Las plantas se benefician con la dispersión de sus semillas y los animales obtienen energía alimentándose de los frutos. Podría ser una suerte de mutualismo. Y no solo las especies nativas se ven beneficiadas, también las exóticas. De hecho, una de las especies que la Pava de Monte ayuda a dispersar es el Siempreverde, un árbol exótico que trae muchos problemas en Argentina. Es muy invasor...
 
-Para cada planta, ¿hay un ave específica?
 
-No, no es tan específica la interacción. Sí se sabe que existen características, tanto de los frutos, como de las semillas y las aves, que limitan la interacción. Por ejemplo el tamaño y la dureza de la semilla, la talla y la robustez del pico o la forma de comer de las aves: si tragan el fruto entero o lo rompen. También si el fruto es muy accesible o no tanto, si es blando o duro, etc.
 
Si las semillas son muy grandes, las aves con picos chicos no pueden comerlas. Si los frutos tienen cáscaras duras, las aves con picos débiles tampoco. Si los frutos no caen al suelo una vez maduros, no son accesibles a las aves caminadoras como la Pava de Monte.
 
Si las aves tienen como costumbre romper y masticar los frutos, las semillas que son grandes y duras serán destruidas, aunque las chicas y blandas podrán mantenerse intactas y ser dispersadas. Como ves, no es fácil responder todas esas preguntas.
 
Nos despedimos con Carla. Un grupo de visitantes la esperaba para comenzar un recorrido. Yo me quedé pensando en la complejidad de la naturaleza. Solemos creer que lo natural es sencillo, evidente. Sin embargo en general, nada de sencillo hay en el mundo natural. Mucho menos, claro, en el ámbito de lo humano.