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Un plan detestable pero exitoso. Comedia continuada

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Por Guillermo Mariani

Detestable porque está sostenido por el dinero del pueblo y el veneno del poder. Exitoso por haber logrado el objetivo de que  mucha gente crea lo que le están entregando con la estructura de un show continuado sin interrupción, desde el primer discurso del presidente electo en 2015. “Todos los males que padeceremos se deben a una terrible herencia recibida del pasado”. Y detrás de esa afirmación, todo el armado de un show continuado, pasando de las denuncias admitidas y publicadas inmediatamente por la prensa monopólica comprada, a la escenificación para que esto no pueda borrarse de la memoria de la gente sin sentido crítico y agobiada por la necesidad de mantener la esperanza.
 
El plan que comienza a andar con la leyenda terrorífica de Lanata, secundado por las Sras. Carrió y Stolbizer sobre el “dinero de los -K-”, viajando por el mundo para esconderse (el ladrón cree a todos de su misma condición) y ocultar la ilegitimidad de su enriquecimiento, recayó primero sobre Lázaro Báez. Se contrataron empresas con máquinas poderosas para hacer excavaciones profundas y derribar muros de sótanos que se suponían sobrepasados de dólares, publicando cada operación (todas frustradas) para dejar en la imaginación popular la evidencia de los fabulosos tesoros que se buscaban, haciendo excavaciones profundas y derrumbe de paredes que impresionaban y dejaban la sensación de que estaba próximo el descubrimiento de los millones -K-. Ni estos procedimientos “showisticos” para ocultar la mentira, ni la complicidad de los jueces que los habían ordenado, lograron descubrir los tesoros, hasta hoy. Hacía falta, sin embargo, continuar con episodios menos costosos y más interesantes por una trama complicada. Y aparecieron “las monjitas benefactoras” recibiendo  donaciones periódicas de un tal José López, ex funcionario -K-, con un hecho bien llamativo para tapa de Clarín. Bolsas estruendosas llenas de dólares, arrojadas por sobre la tapia de un convento, cuyo estrépito despertó a un vecino que vivía a tres cuadras, que se apresuró a llamar a la central de Policía, que acudió al instante apresando a López. Y la llegada del Sr. Presidente que felicitó personalmente (como lo hizo con Massa, el donante de votos) al vecino que había tenido, junto con el oído atento, la valentía y el coraje de denunciar el hecho. Y para completar el cuadro, las filmaciones de las “cámaras ocultas” que, seguramente tendrían las monjitas para evitar robos, con el testimonio “virginal” de las que prefirieron abrir las puertas del convento para que las filmaran, antes de cargar con las bolsas de dólares del jardín.
 
La Federal, las policías provinciales y las fuerzas armadas autorizadas ya (por DNU para intervenir en la política nacional) fueron dejadas de lado para el evento más terrible del show. Para eso allí estaba la Gendarmería de la que “cariñosamente” la ministra Bulrrich se consideraba parte, para lucir su uniforme amenazante. Ochenta días de desaparición forzada de un joven artesano, comprometido con la causa de devolución de las tierras a los pueblos originarios, que, supuestamente empujado con otros al río por la represión, se ahogó el primero o segundo día de agosto y cuyo cadáver, ya congelado, fue extraído del agua y guardado durante 80 días, posiblemente en cámara frigorífica, para “plantarlo” en proximidad a las elecciones, río arriba, en un lugar fácilmente visible desde la orilla, y armar una tesis más, de las cinco ya ensayadas, para argumentar que se trató de un accidente lamentable pero absolutamente natural y previsible porque “el chico no sabía nadar”. ¿Y los ochenta días?
 
Obtenido el triunfo electoral y con la comprobación de que el delito tremendo de desaparición forzada y encubrimiento, compartido  por todo el gobierno, no había tenido consecuencias electorales desventajosas, frente a un pueblo dormido por las mentiras del show y el miedo, el diputado De Vido fue la oportunidad.  Apenas conseguido su desafuero, el ministerio armó un gigantesco show frente a su domicilio convocando a cientos de personas y a la Gendarmería con todas sus armas. Pero… se tuvieron que perder el espectáculo de ver el arresto del ex ministro y desahogar su odio. El show, sin embargo, tuvo repercusión mediática.
Otra escena diaria del show que Gendarmería, alentada por el Gobierno y la justicia jujeña renuevan, es la que tiene como víctima a Milagro Sala, en su prisión sin delito, sin juicio y con peligro de su vida. Nos preguntamos ¿Hasta dónde llegará la continuidad del show? La justicia servil de Bonadío ¡tiene la palabra! Porque tiene mucha importancia para la impunidad de la corrupción oficial, que ya no tiene cómo dar explicaciones.
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