Google+
Una traba para estudiantes: la ansiedad frente a los exámenes
Un 10 % de los estudiantes universitarios la padecen. En su mayoría mujeres; según una investigación da Psicología de la UNC.
Una traba para estudiantes: la ansiedad frente a los exámenes
imagen
Seguí leyendo

Si se recorre las facultades en épocas de exámenes, se podrá encontrar fácilmente alumnos con caras que expresan preocupación y muestras de rasgos nerviosos. Antes de las pruebas, se repiten las caminatas cortas de los estudiantes, con las manos apiñadas de resúmenes y cuadros con flechas y oraciones resaltadas. Muchos de estas personas sufren, verdaderamente, el proceso de evaluación que supone un examen. No es un fenómeno propio de la UNC, sino que es muy común en todo el mundo. En la Casa de Trejo al menos 1 de cada 10 alumnos tiene dificultades para rendir un examen debido a la ansiedad. Ello significa un 10% de una población aproximada de 80 mil alumnos.

Estos datos fueron identificados mediante encuestas realizadas a estudiantes de distintas facultades durante los años 2008 y 2009 por un grupo de investigación del Laboratorio de Evaluación Psicológica y Educativa (LEPE), coordinado por Luis Furlan, de la Facultad de Psicología de la UNC, que trabaja sobre la ansiedad frente a los exámenes. Desde el 2010 se implementó un programa de intervención grupal al que concurren estudiantes de distintas carreras universitarias.

Según Furlan esta cifra del 10 % es “conservadora”, probablemente sean más los alumnos que tienen esta dificultad.

 

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en los estudiantes?

Se expresa en tres planos diferentes: en el pensamiento, que genera ansiedad porque el sujeto piensa en las posibles dificultades que puede tener un examen. Es el componente cognitivo. Luego, está el componente afectivo-fisiológico, que es cuando la persona comienza a acelerarse, cambia su ritmo cardíaco y se pone tensa. Ello genera que se activen los sistemas de alerta que buscan evitar que suceda algo malo. La ansiedad, en cierta forma, sirve para autopreservarnos. Se activa no solo frente a amenazas físicas, sino también ante amenazas sociales. El sistema que se moviliza es el mismo. Un tercer componente es de comportamiento: la persona camina más rápido, se come las uñas, etc. Es tanto el malestar que busca alejarse, se va y no entra al examen.

 

¿La situación se vuelve incontrolable?

Es frecuente que incurra en conductas de evitación de los exámenes como estrategia para prevenir fracasos. Pero no necesariamente evita el examen. En otros casos, va a rendir, pero al no poder regular su estado emocional durante la evaluación, comete errores, omisiones, se expresa en forma deficiente o experimenta bloqueos, obteniendo resultados menores a los que esperaban, y en función de su preparación previa.

 

¿Cómo visualizan la situación los estudiantes para caer en conductas ansiosas?

Lo que activa la ansiedad es un proceso de evaluación cognitiva que se hace de la situación. Reaccionamos frente a situaciones de acuerdo a cómo las leemos. Y para que se despierte la ansiedad tenemos que ver una amenaza. Una amenaza a la autoestima, a la idea que se tiene de sí mismo, a la relación interpersonal con el docente, etc. Hay personas que vivencian la evaluación desde otro lugar: como un desafío, una oportunidad para avanzar o directamente como una situación más neutra. Esto es lo que no pueden hacer los alumnos con alta ansiedad frente a los exámenes. Para ellos, hay mucho más cosas en juego. Y no solo sufren durante el examen (si es que se presentan) sino desde el momento en que lo comienzan a preparar. Por lo tanto, comienza a ser un tema invalidante y muchos recurren a tomar fármacos o directamente evitan los exámenes.

 

¿Hasta qué punto la ansiedad surge por la mala preparación para los exámenes?

Son muchos los factores que entran en juego. Uno decididamente es la mala preparación. No es lo mismo estudiar mucho que estudiar bien. En la UNC detectamos diferentes grupos, que coinciden con los que leemos en la literatura especializada. Uno está conformado por los que estudian mucho y le dedican meses de preparación. Como no se siente seguros estudian de más y tienen problemas de perfeccionismo. Son gente que creen deben saberlo todo, intentan memorizar muchas cosas y a veces utilizan estrategias de estudio poco reflexivas, además tienen poco criterio para discriminar lo principal de lo secundario. Este grupo sufre mucho. También se repiten los casos de personas que son muy desorganizadas. Dejan todo para último momento y esto genera mucha ansiedad. Hay otros que usan mucho algunas estrategias de estudio y poco otras. Otro grupo lo forman sujetos con poca confianza en sí mismos y que tienen pocas expectativas de que les pueda ir bien a pesar de que se esfuerzan. Van derrotados al examen, tiene baja autoestima y suelen ser de perfiles depresivos.

En nuestro medio hay un componente adicional a este tema que son las Academias privadas que preparan alumnos.

 

¿Qué rol juegan?

Consideramos que tienen un efecto contraproducente porque los les dan a los alumnos el material predigerido, con esos resúmenes cortitos. Los preparan para que los alumnos rindan y aprueben. Y los alumnos no aprenden a estudiar y tampoco se apropian del conocimiento. Al alumno ansioso le preocupa mucho el resultado, la calificación. Creemos que es importante que los alumnos revaloricen el conocimiento, en el sentido de aprender para uno mismo. Ello ayuda a desenvolverse mejor porque corre el eje de lo relevante en una carrera universitaria.

 

En los relevamientos que hicieron y por su experiencia con el programa de asistencia, ¿prevalecen estudiantes ansiosos de carreras específicas?

Lo primero que salta es la variable género. La prevalencia de ansiedad es mayor en las mujeres, lo que implica que en carreras donde hay más mujeres exista mayor prevalencia de niveles altos de ansiedad. No podemos inferir de esto que las mujeres son más ansiosas, porque son datos que surgen de cuestionarios. Pero se vio también en muchos otros estudios y de distintos países. Hay muchas y distintas explicaciones. Algunas corrientes dicen las mujeres que tienden más a dramatizar ciertas situaciones, que viven su vida emocional de modo diferente a los hombres. También hay hipótesis más biologicistas que dicen que tiene un nivel de reactivación mayor. Pero también puede ser que sean más sinceras respondiendo los cuestionarios…

 

¿Y las facultades qué rol juegan?

Hay variaciones en función de las culturas evaluativas y de enseñanza de cada facultad. Porque existen contexto académicos que incluyen elementos que potencian la ansiedad en los alumnos. En las carreras donde la asimetría entre el docente y el alumno es grande y bien marcada, se genera un efecto de intimidación que cuando el profesor se muestra más cercano. Pasa en la UNC en general con las carreras más tradicionales: abogacía, medicina, las ingenierías…También influyen mucho las sanciones o consecuencias que tiene un aplazo. Como es en el caso de los estudiantes de Ciencias Químicas, que en general aspiran a hacer carrera de investigador y una nota menor a 8 se convierte en un problema porque les resta posibilidades de acceder a becas. Hay culturas de facultades extremadamente competitivas y otras que son más colaborativas, como suelen existir en Ciencias Sociales.

 

¿Cómo influye en la ansiedad de los estudiantes la forma de evaluar?

Tiene que ver con el nivel de previsibilidad de los exámenes. Cuando se sabe qué se va a encontrar en el examen, se genera tranquilidad en el alumno. Ahora, si alumno no sabe qué se va a encontrar o que el examen tiene que ver más con el profesor que le toca o el humor que tiene ese día, entonces no hay referencias. Esto pasa mucho en las carreras donde se toman exámenes orales.

 

¿Y los docentes?

Hay un abanico de casos. Están los profesores que tienen una extremada sensibilidad para con los alumnos, y muchas veces se hacen cargo más de lo que les corresponde. Tratan ellos de suplir la dificultad que el alumno tiene. Luego están los docentes que identifican el problema del alumno y tratan de encauzar el tema, no hostigan al alumno y lo ayudan a tomar responsabilidades; existen profesores que desconfían de los alumnos y piensan que se les acercan para sacar ventajas; y desde luego, aún hay profesores que disfrutan de ver sufrir al otro. Hacen un uso perverso de su posición de poder y muchas veces llegan a humillarlo.

En nuestra universidad hay de todo un poco, aunque creo que la mayoría de los docentes están entre el primero y segundo grupo. No hay un trabajo sistemático todavía sobre la forma de evaluar de los docentes en la UNC. Es un terreno donde nadie quiere meterse pero hay que hacerlo.

 

¿Qué se saber sobre el impacto que tiene la ansiedad en el rendimiento académico?

Mientras mayor es, más perjudicial va a ser su efecto sobre el rendimiento académico. Hay algunos autores que dicen que la ausencia de ansiedad no ayuda, un poco contribuye favorablemente y mucha perjudica. Es el modelo de la “U invertida”. Mi opinión es que no hace falta estar ansioso para estar motivado. Nosotros vemos eso en nuestro taller, cuando los estudiantes logran aprender a regular su estado emocional les va mejor en los exámenes. Entendiendo siempre que el rendimiento académico depende de muchos factores.

Fuente: unc.edu.ar
 

OPINIÓN
mrvilla
Por Miguel Rodriguez Villafañe

mlafuente
Por Manolo Lafuente


ggoldes
Por Guillermo Goldes

lcrisafulli
Por Lucas Crisafulli