El atleta Víctor "Bicho" Carrera (23) comenzó a volar junto a su padre a los 11 meses.

A los 3 años recibió su primera vela de parapente sin saber muy bien de qué se trataba y ocho años más tarde protagonizó su primer vuelo el solitario para dar inicio a una carrera deportiva que se ha extendido por más de una década y media, donde se ha posicionado como uno de los mejores exponentes de la disciplina de parapente acrobático del mundo.

El chileno comienza las competencias de la temporada 2019 en Europa en una semana más, pero quiso darse el tiempo para protagonizar una de las rutinas más importantes que haya realizado hasta ahora.

Su misión era volar junto a su vela iluminada justo en el momento y en el lugar en que la luna se interpusiera frente el sol generando aquel anillo lumínico que todos querían ver, lo que logró en todo su esplendor.

Guiado por los instrumentos que le indican velocidad del viento, distancia y altitud, pero sobre todo por su experiencia en el aire, a las 16 del martes despegó desde el pueblo de Condoriaco una vez iniciada la fase parcial del eclipse, para situarse por sobre la cumbre más alta y comenzar una rutina de acrobacias que incluyeron un "wing over" o efecto de péndulo en el aire y un "sat" que se ve como un espiral aéreo.

Las acrobacias se mantuvieron durante 40 minutos hasta que la luna estuvo en posición, el día se transformó súbitamente en una noche iluminada sólo por el aro solar y la vela encendida de Carrera.