En su primera apertura como presidente el juez de la Corte Suprema adujo: “No importa si con las decisiones gana el Gobierno o la oposición”

Después de desplazar antes de tiempo a Ricardo Lorenzetti, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, tuvo este martes su primera apertura del año judicial.

En tal acto, reconoció que el sector atraviesa “una crisis de legitimidad”, aunque consideró que “no es insuperable”.

En su alocución, acompañado de los otros cuatro magistrados, sentenció: “Tenemos que entender que pertenecer al Poder Judicial no es un privilegio. Ser jueces no nos confiere derechos, sino que nos impone deberes y responsabilidades. El Poder Judicial se organiza para prestar el servicio de justicia a la comunidad”.

Rosenkrantz adujo que en sus fallos, “lo que importa no es el resultado de la decisión, quien gana o quien pierde”, ya sea “el Gobierno o la oposición”, “la izquierda o la derecha”, sino “que venga determinada por las razones jurídicas que lo justifican”.

Adujo que su accionar “debe poder evaluarse mediante stándares objetivos” y consideró al Poder Judicial como “el altar de las razones jurídicas”.