Hace algunas horas, la Cámara de Diputados aprobó el acuerdo con el FMI, que marcará la vida económica de nuestro país por los próximos años. Más allá de los posicionamientos de los distintos sectores político-partidarios, también es importante tener en cuenta la cuestión técnica. ¿Se podrá cumplir con las metas que negoció el ministro Guzmán? ¿El acuerdo condiciona absolutamente a este gobierno y también al que llegue en 2023?

Para Emmanuel Álvarez Agis, de la consultora PxQ, "Argentina va a tener que vivir muchos años esto: discutir una politica economica que ya es compleja con un organismo internacional que quiere cobrar". En declaraciones a Radio 10, el exviceministro de Economía destacó que "a partir de que la Argentina anuncio el acuerdo con el Fondo el dólar paralelo de 230 pesos a 198 pesos".

"Me sorprende que compañeros a los que les tengo mucha estima digan que no hay que pagarle al Fondo, porque el resultado de eso es que los fideos salen más caros. La pobreza en La Matanza aumenta, no baja", señaló, apuntando contra el sector más duro del Frente de Todos, y agregó que lo que más le preocupa es "que no haya una propuesta pública de cuál es la alternativa" que impulsan desde ese espacio.

Álvarez Agis también hizo un análisis político de la actitud de Juntos por el Cambio ante la discusión legislativa: "Implícitamente es un reconocimiento de la oposición de la responsabilidad que tienen de este crédito con el Fondo, que es el error económico del siglo". Al mismo tiempo, dijo que es "muy honesto intelectualmente" por parte de Juntos por el Cambio decir que quiere un programa económico distinto al gobierno, pero "preocupa que el contenido de ese programa económico indica que lo que aprendieron de la experiencia 2016-2019 es cero", ya que "están queriendo repetir lo que hicieron y salió mal".

Marcos Cohen Arazi, de IERAL (Fundación Mediterránea) y docente de Política Económica Argentina de la UNC, destacó que lo principal del acuerdo es "evita caer en default" ya que el país enfrenta una serie de vencimientos que no podría saldar. "Esos vencimientos tienen que ver con la acumulación previa de déficit fiscal. No hubiéramos ido al FMI si no hubiéramos acumulado muchos años de déficit fiscal. La deuda es hija del déficit", opinó.

Consultado por Cba24N, el economista cordobés manifestó que es "beneficioso" que el FMI pida ciertas metas de reducción del déficit fiscal y adelantó que "eso va a tener un costo político", especialmente por la reducción de subsidios a la energía y la volatilidad en el mercado cambiario que podría generarse a partir de una menor intervención estatal. "Tener un sendero de equilibrio fiscal previsto es necesario e importante, con o sin acuerdo con el Fondo. Es el camino para tener una verdadera política anticíclica", añadió.

Cohen Arazi planteó algunas dudas que surgen del acuerdo: por un lado, si habrá efectivamente suba de algunos impuestos para reducir el déficit, sobre todo los vinculados a las valuaciones inmobiliarias; por otro lado, si se cumplirá lo acordado con el FMI o no "teniendo en cuenta que viene un año electoral y el costo político de reducir gastos va a ser difícil de afrontar", además de que un ala de la coalición de gobierno se muestra en contra del acuerdo.

"Con todo esto en mente, el saldo de aprobar este acuerdo es favorable aunque tiene algunos aspectos que le dan cierta incertidumbre sobre cuál será el efecto final", cerró Cohen Arazi.

Una postura distinta mostró Andrés Asiaín, economista y director del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO). El organismo que conduce publicó un informe en el que hace una serie de planteos por los cuales el acuerdo podría desnaturalizarse en poco tiempo. Por un lado, señala que es "muy improbable" el cumplimiento de las metas de acumulación de reservas, ya que los vencimientos del acuerdo de 2018 con el FMI superan a los desembolsos del nuevo acuerdo en 2.347 millones de dólares, mientras que la meta de acumulación de reservas es de 4.000 millones. Incluso dice que podría complicarse este año si aumenta mucho el costo de las importaciones de combustibles para generación de energía y eso desgasta el excedente de los desembolsos respecto de los vencimientos planteados para 2022.

El informe de CESO prevé como "altamente probable" un pedido formal de perdón ("formal waiver") para 2023. Esa situación se dará si el país no cumple con la meta de reservas, fiscal o monetaria. "La aceptación del pedido suele ser bastante arbitraria e ir acompañado de un endurecimiento de las metas y exigencia de políticas", destaca el documento aportado por Asiaín.

Según el CESO, la escasez de reservas en 2023 podría complicar el crecimiento económico, lo cual desencadenaría en un incumplimiento de la meta fiscal, ya que el gobierno plantea que podrá aumentar el gasto real y aún así reducir el déficit, apoyándose precisamente en un fuerte crecimiento. Y el análisis del CESO suma otra variable para ese año: "Se prevén políticas de expansión de gasto público para incrementar las chances electorales del oficialismo".

"La perspectiva de una reducción de la inflación luce utópica si se considera el compromiso de no retrasar el dólar oficial", indica el informe, y critica la visión -que atribuye al FMI y al gobierno- de que reducir el déficit y la emisión deriva automáticamente en baja de la inflación. En ese sentido, el texto recuerda que "el último programa ortodoxo de cero emisión ensayado por Mauricio Macri en el marco del acuerdo stand-by con el FMI" convivió "con un récord de inflación".

Para Andrés Asiaín y su entidad, existe una "inconsistencia entre los distintos objetivos del programa". Además, deja un perfil de vencimientos que, sumado a los compromisos de la reestructuración de deuda privada de 2020, "no son algo cumplible". "Si se firma algo con estas características es evidente que deberá ser renegociado en algún momento de la gestión 2023-2027", concluye el informe.