El exempleado de Crese dice que no sabe si volverá a trabajar. Mantiene una denuncia contra un directivo del Surrbac.

Pablo Carrasco asegura que vive con miedo, en su casa de barrio Villa el Libertador, después del tiroteo que lo mantuvo internado cerca de una semana.

En el exempleado de Crese perdura la sospecha en torno a la denuncia que presentó contra el dirigente del Sindicato Único de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (Surrbac) Pascual Catramboni.

“Estaba con mi yerno, jugando a la PlayStation, y recuerdo que fue una cosa de segundos, se asomó un tipo y sin mediar palabra me disparó a quemarropa", recordó el hombre de 37 años.

Carrasco fue despedido en 2013, después de conformar una lista opositora a la Verde que comanda Mauricio Saillen en el Surrbac, y asegura que no cobró la indemnización.

“Le pido al Intendente (Ramón Mestre) que se haga cargo de mi situación porque no se si voy a poder volver a trabajar", afirmó.

El exempoleado de la extinta Crese tiene una custodia policial permanente en la entrada de su vivienda. “¿Cómo hago para vivir encerrado entre cuatro paredes?", comentó con angustia al referirse a su familia.

En su cuerpo, Carrasco mantiene dos de las tres balas que le impactaron la noche del 2 de enero. Presume que la cuarta, que no salió del arma, iba a su cabeza.