Así lo expresa el fallo con que la Cámara en lo Criminal decidió la condena a 13 años de prisión para la mujer.

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 2° Nominación de la ciudad de Córdoba, integrada por los vocales Ítalo Vitozzi, Mónica Traballini y Mario Centeno y ocho jurados populares, dio a conocer este miércoles los fundamentos de la condena a 13 años de prisión impuesta a Brenda Micaela Barattini.

Tal condena corresponde al delito de tentativa de homicidio calificado por alevosía, aplicado en el juicio.

A dicho juicio la mujer llegó acusada de seccionar con una tijera de podar el pene de un hombre con quien mantenía una relación de índole sexual desde hacía más de un año, en un hecho ocurrido en noviembre de 2017.

En la sentencia, el tribunal concluyó que la acusada tuvo la intención de causar la muerte de su amante. Entre otros aspectos, consideró que las tareas que había planeado para concretar su plan eran incompatibles con la supervivencia de la víctima.

En tal sentido, se señala que Brenda había previsto cambiarse de ropa, simular una agresión sexual, mancharse con sangre y borrar los chats y las fotos que había en el teléfono celular de la víctima.

La Cámara entendió que fue precisamente la supervivencia de su víctima lo que frustró el plan y ni siquiera le permitió tomar un recaudo tan sencillo como ocultar un cuaderno donde describía minuciosamente su programación criminal.

“La alegación de un mero dolo de lesión se sustenta sólo en los dichos de la imputada quien se ha mostrado significativamente mendaz en todo aquello que pudiera resultarle perjudicial, y en una interpretación de la prueba parcializada a conveniencia de su estrategia defensiva”, enfatizó la vocal Traballini, autora del voto al que adhirieron el camarista Centeno y los jurados populares.

El fallo expresa que, pese al profuso sangrado ocasionado por la herida en el pene, el plan homicida se frustró pues el hombre logró salir del departamento y pedir ayuda, a pesar de que la acusada trataba de impedirlo y vociferaba que había sido violada por la víctima.

El tribunal también detalló que el hombre pudo sobrevivir por los conocimientos técnicos y la disposición espontánea a la ayuda de una vecina, estudiante de la carrera de Medicina, quien le proporcionó una atención inmediata tendiente a detener o menguar la hemorragia.

Según informes técnicos, la herida provocada por la acusada causó a al denunciante una enfermedad mental y corporal cierta o probablemente incurable.

El cuerpo colegiado descartó además que la mujer se hubiese encontrado sometida a una situación de violencia de género.

En cuanto a su calificación legal, los camaristas entendieron que se configuraba una tentativa de homicidio calificado por alevosía, pues de manera premeditada la acusada colocó a su víctima en una situación de absoluta indefensión: a solas con ella en su dormitorio, con sus ojos cubiertos y con aquella proporcionándole placer sexual engañosamente para de tal manera facilitar y asegurar el ataque.

Se descartó, sin embargo, la aplicación de la agravante por el vínculo, por entender que se trataba de un “caso marginal” en el que no había un componente afectivo y no se contaba con suficiente prueba acerca de que mediara entre ambos una relación de confianza.

Por último, se hizo lugar parcialmente a la acción civil interpuesta por el denunciante en contra de la acusada y se ordenó pagar la suma de $493.665 en concepto de daño moral, el daño emergente constituido por los gastos médicos y farmacológicos, el lucro cesante a raíz de la incapacidad laboral total durante el primer mes y la pérdida de chance. En cambio, se rechazaron los restantes períodos de lucro cesante por falta de prueba.

Mirá las Noticias Destacadas