Este viernes 21 de octubre, en la Casona Municipal de la ciudad de Córdoba (Av. Gral. Paz 39), las hermanas Marbian -Rocío y Carolina- presentarán el libro “Enharinadas. Recetas para leer, cuentos para cocinar”.

En tiempos donde la alimentación es tema recurrente en las redes sociales, de la mano de influencers y páginas especializadas, y donde hay una sobrecarga de información al respecto, este proyecto ofrece otra perspectiva, plantea una propuesta original.

Enharinadas nació como un blog. En plena pandemia, ellas estaban en distintas ciudades y, para compartir algo más que una videollamada, comenzaron a idear el proyecto. Rocío escribe los relatos, Carolina propone las recetas

"La gente que empieza a conocer el proyecto se copa y empieza a ser de la familia de Enharinadas".

“Fue muchísimo más rápido de lo que nos imaginábamos”, cuenta Carolina a cba24n.com.ar respecto a la publicación del libro, y explica: “Enharinadas está muy creado desde el compartir. Eso teje redes”.

Aunque siempre pensaron que el proyecto iba a llegar al papel, les sorprendió lo rápido que se dio todo. En febrero surgió la idea y, ocho meses después, ya están por presentar el libro. “Estamos muy felices las dos. Fue algo que nació como un juego y no nos esperábamos que se plasmara tan rápido”, celebra. 

Recetas para leer, cuentos para cocinar

Rocío -rebautizada “Io”- es licenciada en teatro y le encanta escribir. La maternidad y la pandemia fueron un contexto que propició esta actividad y así comenzó a mandarle sus cuentos a su hermana que los leía a la distancia. 

Rocío -Io- y Carolina Marbian.

Carolina, por su parte, hace años que lleva adelante el proyecto Karubí Cocina Consciente y en pandemia comenzó a hacer recetarios. “Varias de las recetas de Enharinadas tienen que ver con alguna historia mía. El libro empieza con los ñoquis”, dice con cariño.

Por ejemplo, respecto a esa variedad de pasta, recuerda que su abuela Yolanda “era una gran cocinera" y que tiene "el recuerdo de estar haciendo ñoquis con ella”. Esa es una de las comidas que más compartió. Otra de la recetas es de galletas de lavanda: las vendía con una amiga cuando llevaba adelante el proyecto Karubí en Córdoba.

Es en la relación entre las recetas y los cuentos donde entra lo lúdico. Hay una asociación libre entre los platos y los relatos. “Nace de un juego de la infancia, un juego de canciones, en el que una cantaba una canción y la otra continuaba con una asociación libre. Con el tiempo el juego se fue afinando y las conexiones eran más sutiles, más inteligentes”, señala Carolina.

“Nace del amor que nos tenemos y la admiración de una por la otra y la gente que nos rodea. Hay mucho orgullo, mucho juego, mucho disfrute”.

Qué nos vamos a encontrar en Enharinadas

La idea es que la receta y el cuento sean un conjunto. De hecho, los relatos no tienen título aparte: llevan el nombre de la receta. Cada apartado tendrá una foto de la comida, una introducción de por qué eligieron esa receta y luego el cuento

“Nos imaginábamos a alguien cocinando mientras otra persona le lee el cuento; o que hacen la receta y se sientan a comer y leer”, remarca la autora. Enharinadas es un libro que puede ser leído por niños y niñas, por adultos. “Las recetas son simples, veganas y saludables. Tienen todo para que cualquier perfil pueda acceder”, asegura.

La magia del papel

Rocío y Carolina siempre tuvieron en claro que querían un libro. Alguien les dijo alguna vez que hagan videos para las redes, que ahí les iba a ir mejor. Pero las hermanas estaban convencidas: “El ritual de leer tiene su magia. Queríamos volver al respiro poético, conectar con eso”.

Ellas estaban juntas cuando llegaron las cajas con los libros y la reacción fue gigante: “Fue una emoción preciosa tenerlos. Estamos re contentas por cómo quedó al tapa, el diseño, las fotos, la calidad".

El libro ya se puede obtener en la pre venta a través de este link y también se podrá conseguir el viernes en la presentación. La cita es en la Casona Municipal y, entre algunas de las propuestas, contará con la música en vivo de Rodrigo Carazo.