Galván, Oviedo y Valencia levantaron al primera Copa en el Monumental de Núñez, hace nada más que 41 años.

Hace 41 años se vivía un capítulo rico de la historia del fútbol argentino, cuando la selección lograba la primera copa del mundo, empañada por los momentos que donde la cruel dictadura gobernaba el país.

Talleres de Córdoba era desde 1974 el equipo que participaba de todas las definiciones del entonces Torneo Nacional de fútbol y sus jugadores participaban de los distintos seleccionados que creó César Luis Menotti.

Tres jugadores que militaban en el club de barrio Jardín dieron la vuelta en el Monumental de Núñez, luego de vencer a Holanda, en tiempo suplementario, por 3 a 1.

Jugaban la mitad del año el campeonato Apertura y Clausura organizados por la Liga Cordobesa de Fútbol y el resto del año participaban en el Nacional, que reunía a entidades de Buenos Aires, afiliadas directamente a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y los clubes del interior del país.

En el plantel mndialista, a último momento fue desafectado Humberto Rafael “Tigre" Bravo, junto al juvenil Diego Armando Maradona y Botaniz. Entre los 22 quedaron Luis Adolfo “Quebracho" Galván, Daniel “Rana" Valencia y Miguel Angel “Cata" Oviedo.

Valencia era el jugador de Menotti. El técnico lo bancó siempre a pesar del momento inspirado que tenía en el torneo local Norberto Osvaldo Alonso, la trayectoria ganadora de Ricardo Enrique Bochini y el porte europeo de Ricardo Julio Villa.

El 10 Tallarín era un jugador habilidoso y  con mucho potrero. Jugó los primeros tres partidos del Mundial ’78 de titular y luego fue relegado al banco de suplentes, al cambiar el esquema el entrenador y haber tenido actuaciones sin brillo en los encuentros contra Hungría, Francia e Italia. El jujeño no terminó jugando pero le aportó al equipo todo su talento en los primeros triunfos.

Galván fue citado a último momento. El puesto de marcador central no tenía dueño en la parte previa, hasta que el capitán albiazul se integró al equipo y fue calibrando un torneo que terminó en un pico de relevancia cuando jugó una final con una calidad increíble, llegando a cruces salvadores y mostrando todos los argumentos que lo llevaron a ese sitial. El santiagueño fue una de las figuras del partido (video).

Oviedo jugó sólo cinco minutos en el Mundial. Fue frente a Perú, en el polémico 6 a 0, cuando entró con el partido definido. Reconocido por una técnica que le permitía desempeñarse como zaguero central, mediocampista y hasta llegó a ser delantero central en un partido con Talleres en Jujuy. Sus comienzos fueron en Racing de Córdoba, pero en la T se consolidó como uno de los jugadores destacados en su puesto.

Otros tiempos de dirigentes y de clubes. Jamás se volvió a ver a un club del interior aportando tantos jugadores a una selección campeona del mundo. Talleres, con un equipo cordobés y de otras provincias, que entrenaban en el parque Sarmiento, le dio a tres de sus cracks para levantar la primera copa. Total, poco más de cuatro décadas no son nada.

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