Fuerzas Federales lo habrían localizado y el Cártel de Sinaloa sembró caos y muertes en las calles. Se encontraría en libertad.

La incertidumbre, la violencia y el caos se apoderaron de la ciudad de Cualiacán, dominada desde hace tiempo por organizaciones vinculadas al narcotráfico.

El detonante fue un operativo de las Fuerzas Federales de Seguridad en el estado de Sinaloa, que derivó en haber dado con Ovidio Guzmán, hijo del reconocido “Chapo” Guzmán, que se encuentra detenido en Estados Unidos, donde fue extraditado hace casi tres años.

Con incertidumbre a cuestas, Alfonso Durazo, secretario federal de Seguridad y Protección Ciudadana, sólo confirmó que fue hallado en un operativo, sin confirmar su detención seguida de su liberación, o no.

Quedó claro que, ante el allanamiento, las fuerzas oficiales se vieron superadas en número y armamento, ante el despliegue del Cártel de Sinaloa, y abandonaron el operativo.

Pasadas las primeras horas, las autoridades ni siquiera confirmaron la cantidad de muertos en medio de balaceras que se reprodujeron en distintos sectores de la ciudad.

Tiroteos, bloqueos, autos incendiados y la fuga de 27 presos de una cárcel local marcaron el contexto por varias horas.

Quienes circulaban en zonas cercanas, detuvieron sus vehículos en plena calle, para abandonarlos.

Según se supo, Ovidio Guzmán y su hermano Alfredo asumieron el liderazgo del cártel con la detención del padre, aunque el primero de estos cultivó, en los últimos años, un perfil bastante bajo.

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