La noticia principal en Boca fueron que varios jugadores presentaron síntomas (líneas de fiebre) dentro de la burbuja, que evidentemente no habría podido controlar el virus por más hermética que parecía y más allá de que el club haya tomado un montón de medidas de precaución.

Sin embargo, de esa misma situación se desprende otro componente muy importante y que es nada menos que Miguel Angel Russo: el entrenador forma parte del grupo de doble riesgo en esta pandemia (por su 64 años -es el DT más longevo del fútbol argentino- y por la enfermedad que debió superar en 2018) y, con varios contagiados dentro del mismo hotel, ahora pareciera ser mucho más vulnerable todavía.

Es por eso que el entrenador dejó la concentración y ya se encuentra en su casa.