Zlatan es así. Controvertido, polémico, pero también un gran jugador. Un delantero como ha habido pocos en el mundo en este siglo. Su última estación había sido la MLS norteamericana, de la que se despidió con agradecimiento y también (propio en él) con ironía: "Vine, miré, conquisté. Gracias LA Galaxy por hacerme sentir vivo otra vez. Para los fanáticos del Galaxy: querías Zlatan, te di Zlatan. De nada. La historia continúa... Ahora vuelvan a ver béisbol".

Obviamente que hablamos de Zlatan Ibrahimovic, el integrante por años de la selección sueca que no estuvo en el mundial de Rusia y que parecía haberse recostado en el fútbol de Estados Unidos para encarar de a poco su retiro. Pero no fue así. Su rendimiento en Los Angeles Galaxi fue muy bueno y rechazó una oferta para permanecer en la franquicia.

El regreso a Europa era imperioso. Y en estos días se produjo. Primero fue el anuncio a través de las redes sociales. Y ayer se concretó en los hechos. El nórdico pisó sueño italiano para jugar en Milan, club en el que ya estuvo en el periodo 2010-12. Allí generará lo de siempre: controversia pero también la exquisitez de su fútbol.

Zlatan Ibrahimovic vuelve a Milan, su nuevo destino