Según una reciente encuesta provincial realizada por consultora Delfos, con respecto a febrero de 2022 el nivel socioeconómico provincial (NSE) consolidado a febrero de 2023 arroja una suba de las clases medio alta (C2) y media típica (C3) de 6,38 puntos porcentuales: de 32,45% a 38,83%. En el mismo lapso, la clase baja descendió 3,11 pp (de 55,47% a 52,36%), mientras que la marginal (E) cedió 3,6 pp, de 6,72% a 3,12%. 

En el otro extremo, el NSE alto (ABC1) apenas varió, pasando de 5,36% a 5,69% (+0,33 pp; gráficos arriba). Así, casi 5,7% de los comprovincianos pertenece a la clase alta, casi 39% a la clase media y casi 55,5% a la baja y marginal. 

En términos cualitativos, eso implica que en el último año en Córdoba creció la clase media, mientras que se achicaron las clases bajas y la marginal. ¿Cómo se explica ese movimiento, que coexiste con una pobreza en niveles muy altos según los últimos registros oficiales? 

Primer dato: el NSE se mide a través de una metodología de la Asociación Argentina de Marketing (AAM), diferente a la que emplea el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) para monitorear la pobreza y la indigencia. 

El Indec mide la pobreza por ingresos: a marzo pasado, una familia tipo debía tener un ingreso superior a $ 177.063 para no ser considerada pobre. 

Según la consultora Moiguer, que aplica la metodología de la AAM a nivel país (actualizada a marzo de 2023) Argentina tiene 5% de clase alta (0,69 pp menos que en Córdoba), 45% de clase media (+6,17 pp más que en Córdoba) y 50% de baja (-5,48 que la suma de D+E en nuestra provincia. 

Con esos datos, también a nivel país la clase media creció respecto al piso de la pandemia: pasó de 32% a 45%, mientras que la baja cedió de 64% a 50% (gráfico arriba). Así, la pirámide de NSE volvió a niveles similares a 2019, cuando registraba el impacto de la crisis en los dos últimos años de gestión de Cambiemos pero aún no había sufrido el efecto del Covid-19 (gráfico abajo).

En ese marco, la evolución del NSE de Córdoba pospandemia replica la misma tendencia que se observa a nivel nacional y se sostiene a partir de varios datos duros.

  1. La economía argentina creció dos años consecutivos (10,4% en 2021 y 5,2% en 2022), algo que no sucedía desde el bienio 2010-2011. 
  2. Esa mejoría económica impacta en el NSE, por la mejora en el empleo que se da desde 2021 y se consolida en 2022; el empleo del principal sostén del hogar es la variable de mayor incidencia en el algoritmo que permite medir los niveles socioeconómicos (metodología homologada de la AAM que utilizan las consultoras como Moiguer y Delfos). 
  3. El crecimiento económico tracciona el empleo registrado: según las últimas estadísticas del Ministerio de Trabajo, se registran 30 meses consecutivos de crecimiento del empleo asalariado formal privado, el período de expansión más prolongado de los últimos 14 años. Además, se alcanzó un nuevo hito: el número de trabajadoras y trabajadores con empleo asalariado registrado en enero de 2023 es el más elevado desde 2009, cuando se inició la serie estadística.
  4. Visto en profundidad, el fenómeno es más que un rebote pos pandemia: el proceso de expansión del empleo formal vigente permitió hasta enero de 2023 recuperar el empleo perdido durante la pandemia y reintegrar la totalidad del trabajo asalariado formal desvinculado durante el período comprendido entre 2018 y 2019 (crisis del cierre de gobierno de Cambiemos).
  5. Esas tendencias resultan consistentes con la baja del desempleo registrada a nivel macroeconómico en la coyuntura (gráfico abajo): tanto a nivel nacional como en Córdoba, la desocupación se ubica entre 7% y 6% luego de haber superado el 10% en el peor momento de la pandemia de Covid-19 en 2020 a nivel país y el 19% en Córdoba. El 6,3% de desocupación a nivel nacional es el menor registro desde 2015, mientras que en paralelo se incrementó la tasa de empleo, que pasó de 43,2% en el segundo semestre de 2021 a 44,4% en el mismo período de 2022.

¿Cómo inciden esas mejoras socioeconómicas en la provincia de Córdoba?

  1. Industria y construcción están entre los sectores más dinámicos de la economía en el último año, y ambos pesan fuerte en la estructura productiva de Córdoba.
  2. Dentro de la industria, la producción automotriz viene creciendo fuerte y pondera mucho en la provincia de Córdoba en términos de actividad y empleo, además de ser neurálgica para todo el cinturón de proveedores autopartistas.
  3. El turismo viene creciendo desde 2021, y Córdoba se mantiene en el top 5 de distritos con más actividad en vacaciones, feriados y fines de semana XL o extralargos.

Matices

Sin embargo, la mejoría en la pirámide del NSE efectivamente coexiste con altos niveles de pobreza, y la persistencia de una inflación muy alta aporta la explicación. Pese a la mejora en las condiciones estructurales que implica una baja del desempleo, incluso aquellos que cuentan con trabajo enfrentan una situación doméstica complicada por la suba constante de precios.

Así, pese a que creció el empleo, más personas son pobres. La caída del salario obliga a que más miembros del hogar salgan a buscar ingresos; algo de esa necesidad se observó en las tasas de actividad y de empleo, que llegaron también a su punto más alto en la serie histórica. Al mismo tiempo, eso coexiste con niveles de pobreza que siguen muy altos, aun cuando cedieron respecto al pico de la pandemia (gráfico abajo). Ayuda social mediante, la indigencia se mantiene estable y contenida por debajo del 10% luego de haber rozado el 11% en el primer trimestre de 2021. 

Eso es consistente con los datos duros provinciales: en Córdoba, un tercio de la población económicamente activa busca empleo y quiere trabajar más de lo que lo hace actualmente; al mismo tiempo, la tasa de informalidad es de las más altas del país, lo que correlaciona con empleos de media y baja calidad e ingresos acotados.

En cuanto a la perspectiva para este año, habrá que ver si en 2023 se sostiene la suba de la actividad, o se ameseta: el PIB creció 5,2% en 2022, pero este año se ralentizaría la economía y eso podría generar estancamiento del empleo. 

Con todo, los datos de la pobreza a fines de 2022 no reflejan el impacto de los índices de inflación del 6% en enero, del 6,8% en febrero y de 7,7% en marzo, y también son previos a que la sequía mostrara todo su rigor.