La realidad nos indica que la cuarentena, llevada adelante en el mundo por la pandemia del coronavirus, ha perjudicado notablemente la actividad económica. En general, cuando se busca describir el impacto en los números de una nación, se recurre a variables de la macroeconomía.

En este contexto, las inversiones juegan un papel preponderante. Y las estrategias de las grandes compañías agudizan el ingenio para incentivar el consumo.

Pero uno de los grandes limitantes del consumo, en cualquier escenario estará en el funcionamiento de la denominada microeconomía, en lo que ocurre puertas hacia dentro de cada hogar argentino. Y el nivel de endeudamiento resulta ser un indicador ineludible para cualquier análisis.

En publicación de La Nación, en su versión web, según un relevamiento del Centro de Economía Regional y Experimental (Cerx), a fines del tercer trimestre las familias tenían poco menos de $1.400.000 millones en deudas bancarias y casi $800.00 millones en no bancarias, esto significa que el endeudamiento ronda el 76% de los hogares argentinos.

Siguiendo en línea con lo publicado, aproximadamente el 50% de las deudas corresponden a servicios e impuestos. Existen por supuesto, deudas a familiares, amigos, seguros, alquileres, servicios educativos, etc. Pero también hay un alto porcentaje, que ronda el 10% a prestamistas. Un rubro que puede preocupar por los costos.

Según ha publicado el medio Iprofesional, una consultora, dirigida por la economista Victoria Giarrizo, señala que las familias dejan de pagar impuestos inmobiliarios, patentes, y otros nacionales y municipales en primera instancia.

Sin embargo, ya a principios del 2020, publicaba Bae Negocios un informe de la consultora First Capital, donde se indicaba que las familias cada vez más se endeudan para poder cubrir gastos y necesidades básicas.

Si bien el estado ha determinado algunas medidas, como subsidios o ayudas, para los sectores más vulnerables. Es imprescindible avanzar en acciones que permitan una oportunidad a los hogares. Una alternativa que implique lograr disminuir el endeudamiento en forma razonable para que el consumo logre reactivarse. En muchos casos la opción es un crédito para pagar las deudas e intentar avanzar nuevamente.

Por ello, como dijimos, es fundamental alternativas que aseguren la reactivación de la economía y la confianza de las familias.