El ciberbullying es común entre niños y adolescentes. Qué podemos hacer para prevenirlo y detectarlo.

Internet es parte indiscutible de nuestras vidas. Tanto es así que se ha vuelto una extensión de las formas en que las personas se conectan y establecen vínculos en la vida real.

Las redes sociales y las plataformas de mensajería son hoy espacios privilegiados para comunicarse con otros, aunque esconden ciertos riesgos. El acoso entre pares, o bullying, es uno de ellos.

El acoso, de acuerdo a la psicóloga especialista en infancia y adolescencia Griselda Cardozo, es el maltrato sistemático y sostenido en el tiempo, que se realiza intencionalmente y donde hay una relación asimétrica de poder entre un abusador y un abusado. No sólo puede provenir del contexto escolar sino que también puede darse en el barrio, el club o cualquier otro grupo de pares.

Específicamente, el ciberacoso o ciberbullying, es el maltrato a través de Internet, celulares u otros dispositivos que permiten el acceso a redes sociales. Es preocupante porque los niveles de acoso virtual a los que están expuestos los niños y adolescentes, tanto en los roles de observador, víctima o incitador, son notablemente mayores en comparación con el acoso físico, de acuerdo a una investigación de la Universidad Nacional de Córdoba.

Lo que lo distingue al acoso virtual de su par en el mundo físico es que una gran amplitud de personas puede ser la audiencia del acto de acoso; puede darse en total anonimato, en cualquier lugar y en cualquier momento; es rápido, cómodo, se sostiene en el tiempo y la fuerza física no tiene lugar.

Esta práctica se hace evidente en la difusión de mensajes y fotos sin el consentimiento de la otra persona, el envío de mensajes de texto agresivos, la realización de llamadas anónimas o la grabación de agresiones físicas que son difundidas vía Internet. Este modo de acoso psicológico afecta a la autoestima, produce inseguridad y miedo a la víctima.

¿Cómo saber si un niño o adolescente sufre bullying?

Las señales a tener en cuenta son:

  • Disminución del rendimiento escolar
  • Actitud negativa hacia la escuela
  • Pertenencias escolares rotas
  • Disminución en la autoestima
  • Cambios en su círculo social
  • Depresión luego de navegar por internet
  • Comportamiento autodestructivo

También pueden presentarse síntomas somáticos: gastrointestinales, palpitaciones, sensación de ahogo, mareos, dolores de cabeza, alteración del sueño. Entre los síntomas psicológicos pueden aparecer la sensación de tensión, fatiga, baja autoestima, cambios repentinos de humor e impulsividad. Además, puede haber cambios en el comportamiento: evitación, aislamiento, escasas relaciones entre pares o ausentismo escolar.

¿Cómo saber si un niño o adolescente hostiga a otra persona?

El niño o adolescente que acosa a otro puede mostrarse intolerante hacia compañeros diferentes, utiliza la violencia para resolver sus conflictos y tensiones en la escuela, no reconoce sus errores ni acepta otra opinión que no sea la suya, se siente superior al resto de sus compañeros y realiza burlas o descalificaciones repetidamente a sus compañeros.

Además, la persona que acosa puede presentar escasa empatía, no reconoce consecuencias de sus actos, poco reconocimiento de la autoridad, pertenencia a un grupo de pares con conductas agresivas, poca tolerancia a la frustración.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Fomentar el diálogo. Incrementar la cooperación entre adolescentes, incentivar la aceptación del límite como estrategia constructiva y no como castigo, romper con la conspiración del silencio, y prevenir situaciones de acoso deliberadas.

Acción preventiva. Observar, escuchar e interrogar a la escuela, el grupo de pares, la interacción con las tecnologías, la familia y al niño o adolescente.

Actuar ante las señales. Se debe actuar desde los primeros signos de alarma. Estas señales pueden actuar de modos visibles o invisibles. Entre los primeros, hay que prestar atención a las burlas, control abusivo, o el desprecio; además de conductas de estigmatización, chantajes, amenazas. Entre los modos visibles, se puede percibir la agresión física, gritos o robos; pasando por la exclusión o los insultos, y en los casos más graves, intentos o concreción de suicidio u homicidio.

Dónde denunciar. Ante casos de ciberacoso, la autoridad interviniente es el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). Por consultas llamar las 24 horas al  0800 999 2345 o acercarse a la delegación del Inadi en Córdoba, ubicada en avenida General Paz 94, de 8 a 16.

Más sobre vínculos y tecnología. Grooming: cómo prevenir y detectar el acoso en las redes

 

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