La Justicia argentina dio a conocer el caso de la “recuperación” de una mujer, tras 32 años. Pero en su declaración no hizo mención al tema.

Con la alegría de que, inclusive, el trabajo conjunto entre países le permitiera recibir la Navidad en familia, en Mar del Plata, en Argentina se anunció la “recuperación” de una mujer que, durante 32 años, fue víctima de trata de personas.

En la descripción del caso, desde la Fiscalía Federal de Orán, Salta, confirmaron que la mujer en cuestión había viajado a Bolivia engañada, a sus tres años, y allí fue esclavizada y obligada a prostituirse durante todo este tiempo.

Describiendo inclusive que se trató de “un rastrillaje muy a ciegas”, en la Justicia argentino se dio a conocer que una de las hermanas de la mujer desaparecida se comunicaba semanalmente para saber novedades.

Sin embargo, al conocerse detalles de su primera declaración, en la localidad de Bermejo y ante “el comandante regional”, en el vecino país creen que “se ha debilitado la hipótesis” de que haya habido trata de personas.

Fue Carlos Romero, ministro de Gobierno (del interior) de Bolivia, quien remarcó: “Nunca mencionó que estuvo este tiempo contra su voluntad. No fue explícito respecto a su ingreso al país, aunque dijo que había sido de modo ilegal. En todo este tiempo permaneció sin acudir nunca a la Justicia para denunciar una situación anómala, aunque no se podría descartar que su declaración obedezca a una circunstancia personal”.

El funcionario dijo a su vez que, según testigos, “realizaba una actividad pública”, ya que “trabajaba en un centro de abarrotes en el mercado central de Bermejo”.

Adujo que “estamos prestos a facilitar cualquier procedimiento investigativo” que se requiera en Argentina, pero confirmó que “no mencionó el extremo” de que haya existido un captor.

Romero dijo que la mujer cuenta con documento de identidad boliviana, que expresó su voluntad de regresar a Argentina “sin necesitar una protección especial” porque “no se encuentra en una situación extrema” y que “no regresó antes porque no tenía una condición de legalidad”.

Y concluyó: “No estamos en condiciones de afirmar categóricamente que se trata de un caso de trata”.