En un año atípico para todo el mundo, salir a filmar parece una misión imposible. De a poco, se va reactivando la industria cinematográfica y los encuentros internacionales de cine, ven al fin la punta del iceberg.
Salir a rodar al aire libre y en plena pandemia, parecía una cuestión de ciencia ficción, pero finalmente se puede realizar. Claro está, con todos los protocolos posibles y mucha responsabilidad. De esta forma, Teodoro Ciampagna y su productora audiovisual Bueno Dale, se lanzaron a participar nuevamente del Festival Internacional de cortos realizados en 48 horas.

El cortometraje "El Pozo" cuenta con una gran riqueza audiovisual, en la suma de planos y una excelente calidad audiovisual. Es un film de acción y aventuras, muy bien logradas en una historia atrapante y vertiginosa. El montaje es impecable y toma al espectador por sorpresa en cada movimiento de cámara. Las actuaciones se destacan por su poder interpretativo en los personajes compuestos por Sebastian Raspanti, Valeria Beltramo, Ciro Cavo y Marcos Levisman, el elenco completo de "El Pozo".

En 2015, el equipo dirigido por Ciampagna ya había ganado el primer puesto con el corto "Natatorio". Miralo aquí. 
Teodoro Ciampagna
ya fue distinguido anteriormente en dirección por los filmes: "Vecindario" (2014), "Natatorio" (2015), "Planetario" (2016) y este año por "El Pozo". Además, el corto fue premiado por Mejor Producción, Mejor Dirección y Mejor Montaje. El equipo se gana un pase directo al Festival Internacional Filmapalooza 2021. También, ganaron una cámara Sony ZV1, cortesia de Sony Alpha.

El certamen, esta vez tuvo una edición especial con la participación de 11 ciudades Iberoamericanas. Córdoba obtuvo el primer lugar y numerosos filmes con múltiples premios.
Ver todos los ganadores aquí. 

Salir a filmar en un año pandémico

Teodoro Ciampagna cuenta cómo surgió la historia de “El pozo”: "Una semana antes estuvimos pensando una historia, junto a Marcos Levisman y Jerónimo Maina. Tuvimos una punta sobre alguien, que iba a sufrir un accidente iba a conversar con otra persona desde otro lado, por el distanciamiento social, a través de un dron. A partir de allí fueron apareciendo el personaje de un niño y un ajedrecista llamado Egor Popov, por las condiciones del concurso. Este ajedrecista cayó desde un paracaídas, no se sabe por qué, y quedó atrapado en un pozo. Se terminó de guionar durante el 48 y luego en el montaje terminó de ocurrir la historia completa".

Teodoro comparte entusiasmado, que el jurado (de nivel internacional) destacó la creatividad que hubo en esta edición especial del Festival. 
En el momento que se larga el concurso, esa historia previa puede cambiar o no. “En nuestro corto hubo una construcción colectiva, desde el guión y todas las áreas aportan cosas. Fue una construcción en capas: Por ejemplo, “tengo una idea de que lo hagamos dentro de este pozo, algo tiene que pasar ahí”, pensamos cómo se cayó esa persona, puede ser en paracaídas, entonces consigamos los paracaídas. Luego, con la intervención de todos los participantes de las áreas de trabajo en un equipo de cine, se creó un guión innovador, creativo, con muchas capas. En un corto todo se construye desde cero. Primero es una construcción narrativa y luego se transforma en una construcción audiovisual.

¿Cómo fue participar en la competencia en este año pandémico?

La verdad que para todos fue una gran adrenalina salir a filmar, contar con todas las precauciones. Ser conscientes de que ninguno tenía síntomas. Fuera de eso, hicimos el corto en un lugar aislado y todos teníamos muchas ganas de salir a rodar porque la actividad cinematográfica fue una de las que más sufrió en esta pandemia, por no poder salir. Estamos hartos del Zoom, del Meet, de las camaritas, de filmar a distancia. El 48 fue un paréntesis para poder conectar de nuevo con esto que queremos tanto. 

El director cuenta que en Bueno Dale siempre se invitan personas de varios sectores para participar del trabajo en equipo: “Por ejemplo la maquilladora nunca había estado en un cortometraje. Es un crisol de variedad de gente que da el cien por ciento en su rol. También participó mi novia en el área de arte, y fue la primera vez que hizo un cortometraje. Los bomberos de Río I llevaron el autobomba y nos ayudaron mucho”.

El realizador comparte anécdotas sobre esta experiencia de filmar en 48 horas: “Estuvimos cerca de la hipotermia”.

Teo detalla algunas de las complicaciones que surgieron en “El Pozo”: “Cada toma tuvo su dificultad. El dron no lo volaba el niño sino un especialista y había que coordinar esas tomas. El corto se filmó en un pozo real a 20 metros, tiene una plataforma para poder acceder a través de un túnel, donde hay que tirarse 4 metros más. En el agua no hacías pie y estaba a cero grados de temperatura, entonces había que mantenerse allí, pasamos mucho frío. El actor protagonista tenía un traje de neoprene pero yo me tiré a hacer cámara y no tenía ese traje. Pasamos mucho frío, estuvimos cerca de la hipotermia. Nos costaba mucho salir porque nos tenían que levantar entre muchos a través de una linga y una roldana. Tuvimos complicaciones técnicas pero fue toda una aventura estar ahí y filmar a 20 metros de profundidad”.

En cuanto a la locación, el director describe con alegría: “Contamos con paisajes muy lindos de una estancia en Río I, donde hay cañaverales y sembradíos. Fue todo muy rápido y muy bien organizado y por suerte lo pudimos hacer bien”.

En "El Pozo" participaron como Asistencia de Dirección, Martina Civetta. Producción Bueno Dale. Jefe de Producción, Teo Jachuk. Asistencia de Producción, Georgeos Issa. Dirección de Fotografía, Francisco Matta. Cámara: Francisco Matta y Daniel Ernesto Pardo Araujo. Dirección de Arte y Vestuario, Yul Destefanis. Asistencia de Arte y Vestuario, Carolina Vignolo y Benjamín Clemente. Maquillaje, Fernanda Punos. En Montaje, Luciano Esposito y Teodoro Ciampagna. Musicalización, Jerónimo Piazza.