Si algo se deberá analizar cuando esta pandemia termine, es el comportamiento social de las personas en aislamiento. Las necesidades de afecto, la empatía y las nuevas formas de canalizar esos deseos cuando la cuarentena nos aleja de nuestros seres queridos es tema de análisis sociológico.

Fiesta en casa, desde que arrancó la cuarentena, los sábados propone desde un departamento en Nueva Córdoba, una verdadera fiesta. La gente sale a los balcones, disfruta de 15 minutos de música y comparte desde sus espacios con los vecinos. Se crean lazos antes impensados. Comienza a importar esa persona que vive sola o la que no puede salir o la que tiene demasiados hijos y necesita una mano. La mayoría de las veces, ni quisiera se conocen físicamente. Pero la ayuda o la sorpresa, llega igual.

Algo así pasó el sábado pasado. Marisa cumplía años, vive en Nueva Córdoba y es una entusiasta participante de Fiesta en casa. Una de sus amigas, María Elena, se contactó con sus organizadores y le propuso que en la edición del sábado, le enviaran un mensaje especial. La iniciativa creció. Aceptaron la idea y además organizaron un dispositivo de vecinos amigables dispuestos a agrandar la sorpresa. Consiguieron una gran torta personalizada, cotillón y tarjeta de felicitaciones y el mismo sábado, mientras se desarrollaba la fiesta, le avisaron que se acercara a la puerta que la esperaba una sorpresa. Marisa abrió y se encontró con el espíritu colaborativo de un barrio que en medio del caos, quiso generar un momento agradable.

La fiesta siguió, todos cumpliendo el aislamiento, pero con Marisa como protagonista gracias a esos vecinos que decidieron hacer del festejo de cumpleaños de una desconocida, un día especial.

 

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