Momentos antes de comenzar a tocar la incomparable Confortably Numb, canción con la que abrió una presentación inolvidable, se pudo escuchar la voz grabada del mismísimo Roger Waters diciéndole a su público: “Si eres de los que dicen me gusta la música de Pink Floyd pero me aburre Roger y su política, deberías irte a la mierda ahora mismo a tomar algo al bar más cercano”. Así, sin dejar dudas sobre porque y para qué sigue activo a sus 80 años, inició su primer show en Buenos Aires. Hoy cerrará le etapa argentina de su gira sudamericana con otra presentación que además se podrá disfrutar por Flow.

Mientras la gente iba completando las ubicaciones del Estadio Monumental, Eruca Sativa iba calentando motores con canciones en la misma sintonía como Creo y Cinco Siglos Igual.

La presentación de Waters recorrió algunas gemas de su discografía solista y por supuesto muchas de las imprescindibles de su etapa en Pink Floyd, siempre con una apoyatura en imágenes que no dejó dudas de su militancia a favor de la defensa de los derechos humanos. 

Desde luego se hizo un tiempo para hacer referencia a la negativa de un par hoteles de Buenos Aires de recibirlo. “Siempre traje música. Algunos hoteles no me quieren hospedar porque lucho por los derechos humanos de todos mis hermanos y hermanas. Eso es algo que me enseñó mi madre y nunca olvido”, señaló antes de que en las pantallas pudieran verse imágenes de personas asesinadas en todas partes del mundo por motivos raciales, religiosos, por defender los derechos de los excluidos, por su nacionalidad, por ser mujer o por ser pobres.

El mensaje inicial de “resiste el fascismo” fue tomado por el público que colmó el estadio como una referencia directa al momento histórico que vive nuestro país y reaccionó con cánticos dedicados a las autoridades que resultaron electas el domingo pasado.

Todas las canciones fueron acompañadas por textos e imágenes reproducidos en la pantalla dividida en cuatro cuadrados gigantes que completaron la experiencia sensorial y profundamente emocional que propusieron Roger y su hiper talentosa banda de músicos y coristas, que se sumaron al histrionismo que siempre despliega el artista octogenario desde hace más de 60 años. Los videos, todos conmovedores, denuncian los crímenes de guerra de todos presidentes norteamericanos desde Ronald Reagan a esta parte, la violación de los derechos humanos en todo el planeta, el armamentismo descontrolado, la violencia institucional, y la reivindicación de Julian Assange y la soldado Chelsea Manning, la joven estadounidense detenida como presunta filtradora de los documentos develados por WikiLeaks.

La lista de temas incluyó interpretaciones de mega clásicos como Another brick in the wall, Wish you where here y Shine on you crazy diamond sobre el cual propuso un sentido recuerdo y homenaje a Sid Barrett: “Cuando pierdes a alguien que amas caes en la cuenta de que la vida no es un simulacro y es tan fácil perderse”, pudo leerse en la pantalla.

Hubo tiempo para otras de sus obras eternas como Money, Us and them, Brain damage, Two suns in the sunset, In the flesh? y Run like hell, entre otras. 

La vigencia y vitalidad de Roger Waters mantienen viva la pregunta que en la época más combativa de nuestra música se hizo canción y movimiento bajo una misma consigna: por qué cantamos.