El Gobierno validó un reglamento para que actúen frente a una serie de escenarios que configuren un “peligro inminente”.

El Gobierno autorizó a los miembros, de las fuerzas de seguridad federal, a utilizar las armas de fuego y a no dar la voz de alto frente a un “peligro inminente”.

La ampliación de libertades para los uniformados fue publicado este lunes en el Boletín Oficial. El nuevo reglamento general abarca a la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y Policía Aeroportuaria.

Los lineamientos fueron aplicados, sin la publicación oficial, en el marco de la Cumbre del G20 bajo el argumento de brindar seguridad, ante un posible ataque, a los jefes de Estado presentes en Buenos Aires.

En adelante el agente podrá hacer uso de su arma “en defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o de lesiones graves”. También para impedir la comisión de un delito particularmente grave, que presente peligro inminente para la vida o la integridad física de las personas, para proceder a la detención de quien represente ese peligro inminente y oponga resistencia a la autoridad, o para impedir la fuga de quien represente ese peligro inminente, y hasta lograr su detención.

La resolución 956/2018 asocia el “peligro inminente” al actuar “bajo amenaza de muerte o de lesiones graves para sí, o para terceras personas”. Además lo vincula a la presunción sobre la posesión de un arma letal, por parte del sospechoso, e incluso cuando “luego de los hechos se comprobase que se trataba de un símil de un arma letal”.

Hipótesis para el uso de armas 

El reglamento abre una serie de hipótesis que indicarían “que el sospechoso pueda poseer un arma letal”. En este sentido se hace referencia a:

– Cuando integrase un grupo de dos o más personas y otro miembro del grupo posea un arma o haya efectuado disparos, o haya lesionado a terceras personas.

– Cuando trate de acceder a un arma en circunstancias que indiquen la intención de utilizarla contra el agente o contra terceros.

– Cuando efectuase movimientos que indiquen la inminente utilización de un arma.

Otros casos que permiten el uso de armas a las fuerzas de seguridad son: que un sospechoso armado “busque ventaja ocultándose o mejorando su posición de ataque”, que aun sin un arma “tenga la capacidad de producir la muerte o lesiones graves a cualquier persona”,  que se fugue “después de haber causado, o de haber intentado causar, muertes o lesiones graves”.

“La imprevisibilidad del ataque esgrimido, o el número de los agresores, o las armas que éstos utilizaren, impidan materialmente el debido cumplimiento del deber, o la capacidad para ejercer la defensa propia o de terceras personas”, también permitirá la acción armada de los federales.

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