En el marco del Congreso Internacional de la Lengua Española, el cantautor leyó sus poemas y músicos lo galardonaron con piezas de tango.

La del viernes fue una de las veladas más relevantes dentro de las actividades del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) que se desarrolla en la ciudad de Córdoba. Es que el cantautor español, Joaquín Sabina, fue homenajeado por músicos del tango en el imponente Teatro del Libertador.

Horacio “Tato” Rébora, asesor del homenaje, consideró que “los poemas y sonetos de Joaquín Sabina contienen un lúcido y agudo sentido crítico, con un sarcasmo no exento de ternura”.

El evento, que agotó sus entradas gratuitas en pocos minutos, contó con la participación de los bandoneonistas Damián Torres y Pablo Jaurena e inició con una lectura de poemas de Sabina, acompañado por el poeta de Granada, Luis García Montero.

Carlos Habiague fue el encargado de dar apertura musical al encuentro con ‘Sur’, ‘Donde habita el olvido’ y ‘Pasional’. Entre
la ovación de los presentes, Sabina, desde primera fila, se quitaba el sombrero ante la interpretación del tanguero.

La Orquesta de Cuerdas Municipal, dirigida por Santiago Ruiz, acompañó durante todo el homenaje a cada uno de los cantores.

Con ‘Afiches’, la cordobesa Silvia Lallana rompió el hielo engalanada en un largo vestido rojo. Continuó con ‘Y sin embargo’ y se dirigió a Sabina como un “tanguero con piel de español". Su participación culminó, nada más ni nada menos que con ‘Volver’.

Seguidamente, se desarrolló un espacio poético con la española Elvira Sastre y la entrerriana Luciana Bedini donde cada una de ellas leyeron fragmentos de sus obras.

Marcelo Santos fue el único de los artistas invitados en interpretar solamente canciones de Sabina. Así, ‘Hace tiempo’ y ‘Mereció la pena’ flotaban en el aire mientras que el cantante aseguraba: “Hacía tiempo que no me temblaban las piernas como hoy".

Con ‘Mano a mano’ dió puntapié Gustavo Visentín a una de las intervenciones más aplaudidas de la noche. El tanguero dijo: “No están aquí ni Flores ni Discépolo pero está el autor del próximo tema" y sonó ’Tan joven y tan viejo’.

“Les aseguro que no quisieran estar en mis zapatos. Tener aquí a Joaquín Sabina es algo que mete miedo, con todo respeto", expresó antes de culminar con ’Yira, Yira’.

Una vez más, Sabina subió al escenario. Está vez acompañado por su amigo, el escritor español Benjamín Prado. Entre halagos, confesiones y risas que desencadenan por chistes políticos, Prado hablaba de su “amigo que también es su hermano". Sabina leía sus letras entre declaraciones que incluían guiños de amor por nuestro país y referencias sobre el fútbol.

El español agradeció el homenaje y dijo que uno de los motivos por el cual se “apuntó al homenaje fue para poder disfrutar, una vez mas, de la voz, el saber estar y la gracia de Adriana “La Gata” Varela“.

‘Malena’, ‘Una canción para Magdalena’, ‘Garganta con arena’ y ‘Contigo’ fueron las interpretaciones de la tanguera quien contó la anécdota y agradeció al “escritor de primera A, contemporáneo, Joaquín Sabina” -quien la contemplaba desde un costado del escenario- por haberle abierto las puertas en Madrid, invitándola a cantar en la plaza de toros Las Ventas.

El final fue sublime. Varela le pidió al locutor del evento, Sergio Antoniazzi, que invitara a todos los músicos en escena Allí también estuvo Sabina. Entre risas y abrazos, cantaron uno de sus poemas que había leído con anterioridad.

El público, ovacionando, se retiró de la sala con la más grande de las satisfacciones: presenciaron un espectáculo de primer nivel y, además, lograron escuchar cantar a Sabina, que no estaba pautado.

El evento, coorganizado por Nación, Provincia, Municipalidad, la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, entre otras instituciones, contó con la presencia de algunas personalidades como el intendente de la ciudad, Ramón Javier Mestre; el secretario de Turismo de la Nación, Gustavo Santos; y los escritores Martín Caparrós y Juan Villoro.

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