El diputado Alejandro Grandinetti, de la comisión bicameral que investigó el hundimiento del submarino, descartó una agresión externa.

Este jueves, y después de más de 16 meses de trabajo, la Comisión Bicameral Investigadora del Congreso (integrada por senadores y diputados nacionales) presentó el informe sobre el hundimiento del submarino ARA San Juan.

Se trata de un extenso documento, compuesto por 900 fojas con información y casi 50 declaraciones testimoniales, que intenta determinar las responsabilidades políticas sobre el hecho, que ocurrió el 15 de noviembre de 2017 y significó la muerte de unas 44 personas.

Dicho informe arriba a una serie de conclusiones que señalan la responsabilidad de funcionarios políticos y militares en los hechos.

Uno de los miembros de la comisión es el diputado santafesino, por el Frente Renovador, Alejandro Grandinetti, quien por la mañana dialogó con el programa Nada del Otro Mundo que se emite por 102.3

“Encontramos un relajamiento de los controles y una disminución muy clara de su capacidad operativa. Se había decidido que no podía sumergirse a más de 100 metros de profundidad, cuando operativamente el límite era 300. Esto estaba vinculado a que el submarino debía parar, sacarlo del agua, para realizar reparaciones. Eso estaba programado a los 18 meses de la última vez que había entrado a dique seco, pero ya habían pasado 44 meses hasta la desaparición. Eso ya marcaba la primer irregularidad o relajamiento de cuestiones de seguridad de un arma estratégica para custodiar uno de los litorales marítimos más extensos del mundo", señaló el legislador.

Grandinetti destacó también que, según lo investigado, se debe desestimar la hipótesis de un ataque contra el submarino.

“Descartamos que haya existido una agresión externa. Fue lo primero que descartamos. Por la ubicación, porque no había buques cerca, porque vimos imágenes registradas por el buque que terminó encontrando los restos y no se advierte ningún impacto, por la forma en la cual los especialistas nos comentaban quedó el escombro del ARA San Juan y la ubicación en el lecho de la plataforma continental, porque no hubo una explosión antes y luego un hundimiento. O sea no hubo una destrucción de afuera hacia adentro que haya provocado eso, sino lo que aparece en las imágenes y el lugar en que aparecen nos hacen tener la certeza de que efectivamente hubo una implosión porque se superaron los 600 metros que era la profundidad para la cual estaba preparada la resistencia estructural del buque", analizó el diputado.

“La segunda certeza fue que no hubo sobrevida al episodio, que no sabemos cómo ocurrió pero tenemos una presunción cierta. Tenemos que tener prudencia hasta que podamos hacer el peritaje. Pero sí sabemos que el 14 de noviembre, a las 23.41, se comunica que había un principio de incendio, que esa nave había atravesado esa circunstancia años atrás cuando estaba amarrado en Mar del Plata y se tardaron 27 horas para la extinción. A eso hay que sumar que estaban en una tempestad, con olas de entre 4 y 6 metros de altura",  prosiguió.

Sin abandonar el tono conjetural, Grandinetti adhiere a la teoría que señala la existencia de un escape gaseoso en el interior de la nave.

“Probablemente cuando fueron a plano profundo (40 metros) la nave se estabilizó y se pudo descansar. Probablemente cuando se intentó abrir un balcón de baterías, donde se acumuló aparentemente mucho hidrógeno, se provocó algún tipo de situación que inhabilitó a la totalidad de la tripulación. Desde entonces no hubo más comunicación. La nave empezó a perder altitud desde las 7.39 del día 15 hasta las 10.51, cuando se produjo esa anomalía hidroacústica que es la implosión de la estructura del ARA San Juan. Esa anomalía no tiene que ver con un ataque, sino con el colapso de su estructura", subrayó.

Finalmente, el integrante de la comisión bicameral remarcó la responsabilidad que cupo a las autoridades de la Armada Argentina durante las últimas horas con vida de la tripulación.

“Desde que avisa el comandante Fernández, a las 23.41, del principio de incendio hasta que tienen la última comunicación, que es a las 7.39 del día siguiente,  efectivamente fallaron los mandos superiores del capitán: no se le dio asistencia. El capitán preguntó dónde estaba el resto de la flota, obviamente estaba expresando preocupación por lo que sucedía. Se minimizó por parte de las autoridades en tierra lo que estaba sucediendo con el Ara San Juan y desgraciadamente eso terminó con la que ya conocemos", sentenció.

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