"Lo que se está viendo es muy complicado. La situación, donde fue el epicentro de la explosión, asemeja una bomba nuclear. Hoy se habla de que Beirut es una especie de Beirutshima, en alusión a Hiroshima".

Así describe la situación que se vive luego de la tremenda explosión en Berlín el cordobés Arif Sleiman, quien vive en la capital de la República Libanesa desde hace 20 años.

Hace poco más de 24 horas la explosión de un depósito donde se almacenaban (aparentemente de forma irregular) 2.750 toneladas de nitrato de amonio ocasionó cuantiosos destrozos en la zona portuaria de la ciudad, dejando un saldo de más de 130 muertos y al menos 4 mil heridos.

Hasta el momento no hay información oficial que apunte a la posibilidad de atentado. Catástrofe es la palabra más empleada para cada parte.

"Fue una catástrofe. Los hospitales de Beirut no dan abasto, por lo que han derivado heridos a otras regiones", expresa Arif, quien trabaja como empleado administrativo en la embajada de Venezuela

Pese a que el edificio de dicha sede diplomática se encuentra a unos 4 kilómetros del epicentro también sufrió la furia de la explosión.

"Todo el frente de la embajada fue destruido. Estamos haciendo la limpieza de escombros y vidrios. Pero no sabemos bien aún qué ha pasado en las zonas céntricas porque las fuerzas armadas han cerrado la zona y no se puede ingresar", añade.

Pese a los daños, el cordobés, nacido en Chazón, advierte que la situación podría haber sido aún peor: "Un 70 por ciento de la potencia de la explosión fue absorbida por el mar. Poco más del 20 por ciento de la ciudad fue afectada. Si no fuese así, la catástrofe hubiese sido mayor".

Pese todo, Sleiman destaca la solidaridad del pueblo libanés y países vecinos, desde donde llega ayuda a través de distintas vías. 

"Al libanés lo llaman Ave Fénix, porque resucita de la nada. Hay que tener fuerza y seguir adelante para superar la situación", asevera.

Bajo fuego

Desde Córdoba la legisladora cordobesa Soher El Sukaría, nacida en Líbano e hija de referentes de la comunidad libanesa en Argentina, aún manifiesta una profunda tristeza.

"Líbano ha estado muchas veces bajo fuego. Por la guerra de civil en los 80, pero también ha sido objeto de bombardeos externos. Todas esas sensaciones se mezclan. A 24 horas del hecho aún no hay certezas sobre el origen del hecho", señala la diputada nacional.

No obstante, como Arif Sleiman, comparte un mensaje de esperanza sobre una nueva reconstrucción para un pueblo otra vez castigado.

"Si de algo sabe el pueblo libanés es de renacer, de reinventarse. Beirut es una ciudad que pareciera no haber sufrido violencia o atentados a lo largo de su historia. Es una ciudad moderna y abierta. El Líbano es de los pocos países en el mundo en que conviven unas 40 confesiones religiosas, algunas de las cuales tienen su origen allí, en un punto neurálgico de la civilización. Es un pueblo que sabe levantarse", afirma.

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