Estados Unidos ha superado los 100.000 muertos por coronavirus. Un buen título. De hecho lo fue en gran cantidad de portales. Las cifras redondas tienen un impacto particular: dan la impresión de generar una idea completa de lo que va sucediendo.

Este miércoles los fallecidos registrados oficialmente a causa de Covid-19 ascienden a 108.218, y el número total de contagios a 1.885.567, con una letalidad del 5,7%. De lejos viene Brasil, aunque genera pavura lo que sucede en el país gobernado por Jair Bolsonaro, con 31.309 y 558.237 contagios.

La Administración Trump había calculado -sus pronósticos más optimistas- 60 mil muertos totales por causa del nuevo virus. Fueron 58 mil los caídos en la Guerra de Vietnam, un trauma recurrente en el pueblo norteamericano, su tragedia contemporánea, que impulsó decenas de variantes cinematográficas y marcó a fuego el imaginario de generaciones. 

En enero de 2017, días antes de la toma de posesión de Trump, el equipo saliente de Barack Obama informó al equipo entrante del riesgo de que la gripe aviar H9N2 se convirtiera en “la peor pandemia desde 1918”.

Se mencionaron posibles desafíos como la escasez de respiradores y la necesidad de una respuesta nacional coordinada. En abril de 2018, al convertirse en consejero de Seguridad Nacional, John Bolton despide a Timothy Ziemer, encargado de liderar la respuesta de la Casa Blanca ante una pandemia. Su abrupto despido significó que el alto cargo responsable en exclusiva de la seguridad sanitaria quede vacío.

“No puedo respirar”. La asfixia provocada a Floyd por parte del asesino Chuavin evidencia nuevamente el ahogo de las minorías en materia económica y de derechos
“No puedo respirar”. La asfixia provocada a Floyd por parte del asesino Chuavin evidencia nuevamente el ahogo de las minorías en materia económica y de derechos

Más de 1,8 millones han dado positivo. Las protestas virulentas de los afrodescendientes y minorías, hartos de la violencia pública y privada, por parte de instituciones y Estado, dan un paisaje similar al final de “Joker” (Todd Phillips, 2019) con una ciudad incendiada y la comunidad arrasando con todo lo que tenga que ver con el orden público. Aunque en el plano de la realidad hubo aislados casos de vandalismo y saqueos: la mayoría de las manifestaciones se desarrollaron pacíficamente.

Especialistas de la salud advirtieron que la concentración en las calles puede generar un rebrote de coronavirus.

Una situación adicional a la gravedad de la pandemia en EE.UU

Se comienza a transitar la mayor recesión desde la Gran Depresión de 1929. Este contexto acrecienta el malestar de los siempre marginados y maltratados: décadas de segregación, opresión, salarios bajos y derechos relativos parecen haber explotado tras el cobarde asesinato de George Floyd a manos de Dereck Chauvin, el policía blanco que lo asfixió durante ocho minutos en la vía pública. 

Desproporción. Del total de muertes por parte de la policía, casi un 25% de las víctimas son afrodescendientes, una comunidad que representa un poco más del 13% de la población total estadounidense. Las cifras del estudio publicado en 2019 a partir de datos recopilados por el consorcio de periodistas Fatal Encounters y los del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales, concluyen que los afrodescendientes son 2,5 veces más propensos a ser asesinados por la policía que la población blanca.

 

La pandemia ha hecho visible lo invisible: en la esfera de la salud también está presente la brecha racial y social, sufriendo con dureza los pobres que no son otros que los negros, latinos y asiáticos.

"En Estados Unidos, las manifestaciones ponen de manifiesto no sólo la violencia policial contra los ciudadanos de color sino también las desigualdades en el ámbito de la salud, educación y empleo y también la discriminación racial endémica", declaró el martes la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet.

Donald Trump, que se juega la reelección en noviembre, ha comparado este desafío con la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos salió de ese conflicto robustecido como líder global, estableciendo un nuevo orden y haciendo de la palabra libertad su sinónimo: América, como los norteamericanos llaman a su nación, se erigía como guardián de las libertades. La barras que sobresalen en los siguientes gráficos corresponden a los Estados Unidos y marcan la distancia de muertes y contagios que le llevan al resto del mundo.

 

 

Fuentes. Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la Administración (CDC). Johns Hopkins Whiting School of Engineering en base a la OMS. El País, España.