La pandemia resultó un terremoto en prácticamente todos los órdenes de la vida. Y el panorama posterior muestra el impacto sector por sector.

El transporte público no es la excepción y además debe agregarse el impacto de las nuevas tecnologías que conjugan lo digital, con lo sostenible, con lo automatizado.

No es difícil imaginarse que, antes de que pase mucho tiempo, estaremos subiendo a un vehículo sin conductor que pueda conectar puntos de alta circulación, como una estación de trenes y una de subterráneos o un estacionamiento público.
Tampoco debe sorpender que las "apps" comiencen a dominar el escenario del transporte, por ejemplo permitiendo subir a diferentes medios de transporte, pero cobrando de modo unificado (y mejor si es a fin de mes) todo administrado desde el teléfono.

Eso y mucho más, es lo que pudo verse en la feria It-trans, celebrada la semana pasada en Karlsruhe (Alemania), dónde se dieron cita todas las empresas del sector, para presentar lo que viene en materia de transporte.

El concepto emergente después de la crisis de la pandemia es la integración de todos los medios de transporte público disponibles (trenes, subtes, tranvías y colectivos) con los medios privados (coches, motos y bicis compartidos), por la vía de la digitalización.
Se lo conoce como "mobility as a service" (movilidad como servicio) y permitirá ofrecer la mejor ruta a los viajeros dentro de una misma plataforma. 

Así lo refleja El País de España, en un interesante artículo que firma Miguel Ángel Medina. En el mismo puede leerse la opinión de Mohamed Mezghani, secretario general de la Unión Internacional de Transporte Público (UITP) sobre este tipo de prestaciones: “La clave para que tenga éxito es que los distintos operadores colaboren intercambiando datos, y también que el algoritmo sugiera la movilidad más sostenible, no solo la más rentable para el operador. Se empieza a hacer ya en algunas ciudades”.

La simplificación del pago a través del móvil es una idea que se impondrá en los próximos años y que de hecho ya funciona en algunas regiones alemanas, austriacas y suizas con una aplicación denominada Fairtiq. “Nuestra app permite usar todos los medios de transporte integrados (trenes, tranvías, autobuses) y luego te cobra el precio sin necesidad de comprar un billete antes, como pasa en la mayoría de los transportes hasta ahora”, señala Gian-Mattia Schucan, fundador de la empresa suiza, en el mismo artículo.

Por supuesto, un elemento crucial será el transporte ambientalmente amigable, ya que es complejo decir "sostenible". Se promete abandonar los combustibles fósiles, reemplazados por por flotas eléctricas en los próximos años. No se descarta el impulso con motores de hidrógeno, pero no es lo que aparece más próximo.

Se seguirá trabjando en cuestiones que ya pueden verse incluso por estas pampas: la información que reciben los viajeros será cada vez más completa. Proliferarán los portales de información asociados a regiones y alternativas de transporte, desde colectivos hasta bicicletas, sin descartar trenes y taxis compartidos. Y claro, con el GPS como abanderado del sistema, anunciando tiempos de viaje, embotellamientos, calles rotas y todos los etcéteras que la imaginación proponga.

Basta de choferes

Además de estas tendencias, en los próximos años se probarán nuevos inventos que pueden mejorar estos medios de transporte, tal y como se ha visto en It-trans. Uno de ellos son los vehículos autónomos. “EVA Shuttle es un minibús sin conductor equipado con sensores, radares, cámaras y un algoritmo que procesa todos los datos”, señala Henriette Cornet-Show, experta en movilidad autónoma de la UITP en el mencionado artículo.

Así son algunos de los vehículos autónomos que ya pueden verse en ciudades europeas. Imagen: UTIP


“Es un medio de transporte que puede funcionar bien en campus universitarios o en barrios con baja densidad de población. Algunos se están probando en las calles, pero en zonas con muy poco tránsito. En una década los veremos integrados en el tráfico”, pronostica. 

Claro, eso ocurrirá, siempre que la gente acepte viajar en un vehículo sin conductor. Faltaría ver cómo recibirán las asociaciones sindicales propuestas de este tipo.