Estamos viendo cosas inimaginables hace menos de dos años, un empobrecimiento súbito en una de las regiones más ricas del mundo, Europa. Lo último nos viene de Suiza, cuya ministra de Medio Ambiente, Simonetta Sommaruga, ha sugerido a los suizos que “apaguen el ordenador cuando no lo estén usando, que apaguen las luces, o que se duchen juntos” como parte de sus medidas para lograr una reducción del 15% en el consumo de energía, según el diario británico The Times. 

Suiza importa de Alemania el 75% del gas que usa, lo que ha llevado a las autoridades este verano a anunciar su intención de reducir el consumo de energía en un 15% desde octubre hasta finales de marzo. 

Por ello, se lanzó una campaña titulada “La energía es limitada. No la desperdiciemos”, pidiendo a la gente que ayude a garantizar que el país no experimente una escasez de energía antes del invierno haciendo cosas como usar menos agua, apagar los aparatos eléctricos y las luces cuando no los estén usando, y bajar la temperatura de la calefacción. Si la situación no mejora y se observa una mayor escasez, el Consejo Federal Suizo podría implementar “restricciones de consumo, prohibiciones y sistemas de cuotas”, según informes locales. 

Pero lo de ducharse juntos parece que les ha llegado al alma a los suizos, provocando un alud de críticas. Por ejemplo, en la revista Femina, el editorial denuncia que el Gobierno trata de “administrar nuestras vidas privadas, hasta los detalles más triviales”.

En Gran Bretaña, el 60% de las empresas están a punto de cerrar debido al aumento de los precios de la electricidad. Así lo informa el grupo de análisis Make UK, que representa los intereses de la industria británica. 

El 13% de las fábricas británicas ha reducido las horas de trabajo y el 7% está cerrando temporalmente. Las facturas de la luz han subido más del 100% respecto al año pasado. 

En Alemania, según el Instituto Leibniz de Investigación Económica, el número de empresas e individuos que quebraron sólo en agosto aumentó un 26% en comparación con el mismo período del año pasado. La cifra fue significativamente más alta de lo que habían pronosticado los analistas alemanes. 

Según los expertos, durante el otoño no hará sino aumentar el número de quiebras. Esto está relacionado con el aumento del costo de los procesos de producción, en particular con el aumento de los precios de la energía. Y lo del cierre del gasoducto ruso Nord Stream promete ser la peor crisis energética de Europa en décadas.

Fuente: Gaceta.es