El incidente de los contagios en Saldán  nos recalcó algo que ya se sabía: las residencias para personas mayores son el espacio dónde más críticos deben resultar los cuidados contra la pandemia.

La Covid-19 golpea las residencias de mayores de toda el mundo. El balance será de decenas de miles de fallecimientos, aunque será difícil determinarlo con exactitud, por la ausencia de test. Las cifras que trascienden revelan que el caso en Saldán no es una excepción sino la regla. 

Un informe publicado el jueves por el Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades reconoce que un alto número de estos centros se ha visto afectado y que los fallecimientos suponen más de la mitad de todos los casos en países como Noruega o Bélgica.
En las noticias de cualquier día, en cualquier país del mundo, se reflejan nuevos casos. En la jornada de hoy se reportan 5 fallecidos en un solo día en una residencia de Sydney, Australia. El Washington Post apunta que en Massachusetts fallecieron 70 veteranos de guerra en una residencia para retirados.

“Gran parte de la mortalidad de la covid-19 tiene que ver con lo que ocurre en las residencias”, apunta Joseba Zalakain, director del Centro de Documentación y Estudios SiiS y experto en servicios sociales, que monitorea desde hace semanas junto a Adelina Comas-Herrera y otros investigadores europeos las cifras sobre mortalidad en estos centros. “Hay diferencias en las formas de medir los datos en cada país y no se pueden comparar aún. La mejor forma será calcular la sobremortalidad y a partir de ahí estudiar variables como tamaño de los centros, edad y patologías de los fallecidos, número de trabajadores, medidas adoptadas… y poder ver qué factores han influido”, apunta. “Hay estudios en Estados Unidos y en Bélgica que permiten concluir que en centros que registran casos hay un importante número de asintomáticos. Es imprescindible hacer pruebas tanto a quienes tienen síntomas como a quienes no para contener la expansión del virus”, afirma.

“Se trata de población mayor de 80 años, un grupo muy expuesto a desarrollar cuadros graves, y en las residencias se convive, se comparten espacios, se come en común, se tiene un contacto estrecho con cuidadores que pasan de estar con un residente a estar con otro”, sostiene Zalakain. “Además, hay tres elementos a tener en cuenta: el tamaño y diseño arquitectónico de la residencia, si tenía habitaciones individuales o compartidas, si se podía sectorizar…; la calidad de la atención, que tiene que ver con los recursos, como la proporción de profesionales, formación o remuneración; y qué medidas se adoptaron una vez se inició la epidemia. En distinta forma, los tres influyen en todo el mundo”, añade. “Aunque los modelos son muy diferentes. En los países nórdicos, más cercanos a la idea de hogar, con más inversión pública. El modelo español, con muchos centros acogiendo a más de 100 personas y diseños muy institucionales, es más parecido al francés o al italiano”, explica.

Un Panorama Europeo
España
Las residencias son uno de los grandes focos de esta pandemia. El goteo de casos es diario. Según algunos recuentos, más de 15.300 personas han muerto en residencias de servicios sociales con la confirmación de coronavirus o síntomas compatibles. Imposible saber con certeza cuántas de ellas en centros de mayores, pero la mayoría. Este lunes la cifra oficial de fallecidos en España se situó en 23.521. No se puede comparar ambas cifras dado que el Ministerio de Sanidad solo contabiliza las muertes de las personas a quienes se había realizado un test y en residencias una parte importante de los fallecidos no fueron sometidos a ninguna prueba.

Bélgica
De los 7.207 muertos que se contabilizaban este lunes, el 53% vivían en estas instalaciones. Los números han causado críticas y conmoción en el país. Pero el Gobierno insiste en que la explicación está en el sistema de recuento: Bélgica incluye los casos sospechosos en la estadística aunque no se les haya efectuado test, un método que ningún otro país comparte. 

Reino Unido
Cerca de 400.000 personas mayores viven en esas instalaciones, y los últimos informes sugieren que dos terceras partes de ellas tendrían la infección dentro. “Ya hemos comenzado a realizar tests a los trabajadores de las residencias, y procuraremos cubrir todo el país en los próximos días”, ha dicho el ministro de Sanidad, Matt Hancock. “Se harán las pruebas a todos los que viven en ellas y muestren síntomas de la enfermedad, y a aquellos que regresen después de haber recibido el alta hospitalaria”.
Las siete grandes empresas que gestionan gran parte del sector de asistencia social han acusado al Ejecutivo de Johnson de no prestar la atención necesaria a un reducto de especial vulnerabilidad. 

Francia
Las residencias de ancianos se han convertido en Francia en uno de los focos más importantes de coronavirus del país: más de un tercio de las personas que han fallecido a causa de la covid-19 —8.796 de un total de 23.293, con cifras de este lunes— lo han hecho en un centro de la tercera edad. Y los datos no son aún definitivos, puesto que todavía no han llegado las cifras de todas las 7.400 residencias que hay en todo el país, donde residen unos 700.000 ancianos. Francia solo contabiliza desde comienzos de abril los casos de coronavirus en las residencias, puesto que hasta entonces no disponía de un sistema centralizado para recopilar los datos de estos centros.dida.

Italia
El Instituto Superior de Sanidad informó de que más de 6.000 ancianos han muerto en estos centros (con más de 340.000 plazas) por cualquier causa desde el 1 de febrero: el 40% presentaba síntomas como fiebre y tos, aunque a menos de 1.000 de ellos se les había realizado la prueba para ver si eran positivos en coronavirus. Las cifras indican que podrían rondar las 5.000 víctimas, entre quienes presentaban indicios y eran asintomáticos, pero no se sabe con precisión y hasta ahora no ha habido una contabilización separada.
Las autoridades italianas investigan más de 600 residencias de todo el territorio y han observado que el 17% de ellas presenta irregularidades.

Alemania
El Instituto Robert Koch reconoció el pasado miércoles que al menos 1.491 personas había fallecido en residencias de ancianos y otras instalaciones de cuidados para mayores, alrededor de un tercio de todas las muertes reportadas ese día (la cifra global asciende este lunes a 5.750). Sin ambargo, Eulen Brysch, presidente de la Fundación Alemana de Protección del Paciente, asegura que “el número real de fallecimientos” en estos centros, que cuentan con más de 830.000 plazas, “no está aún registrado”, dado que “no hay una revisión sistemática de los casos”. “La infección fue detectada en Alemania por primera vez a finales de enero. Pero solo el 24 de marzo el Instituto Robert Koch recomendó que las enfermeras geriátricas con síntomas similares a la gripe se hicieran la prueba", apunta Brysch. “Hace mucho tiempo que las autoridades federales, estatales y locales deberían recopilar sistemáticamente las cifras y adoptar medidas para proporcionar protección básica en estos centros”. En estas instalaciones, 5.832 empleados se han infectado con el virus y 19 de ellos han muerto.