En Bolivia, la consumación del Golpe de Estado demanda, ahora, de una gran paradoja: la necesidad de que dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, brinden quórum en el Congreso nacional para que acepten la renuncia del presidente y su vice, Álvaro García Linera.

En ese contexto fue convocada una sesión de la Asamblea Nacional para este martes a la mañana.

Evidentemente, el aval al Golpe de Estado de parte de dirigentes del MAS parece inviable.

Las masivas renuncias en la línea sucesoria dejaron en condiciones de asumir la presidencia a la vicepresidenta del Senado, la dirigente opositora de Unidad Democrática Jeanine Áñez.

Este lunes, se mostró conmovida ante los medios de comunicación y señaló que aceptaría el cargo para llevar adelante una transición que derive en un nuevo Gobierno, a partir de enero.

Para eso, claro, debe reunir quórum en el Poder Legislativo, y las condiciones parecen no estar dadas.

Se ocupó, en tal sentido, de remarcar que tiene “el respaldo de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas (FFAA) para que exista la sucesión constitucional”.