Tras diversas protestas ocurridas en Minsk, capital bielorrusa, y la conclusión de una ceremonia privada y secreta, en la que Aleksander Lukashenko prestó juramento y asumió su sexto mandato presidencial, la Unión Europea comunicó a través de su alto representante Josep Borrell, que no reconocen los resultados difundidos de la última elección concluida el 9 de agosto pasado.

La ceremonia transcurrió a puertas cerradas en el Palacio de la Independencia de Minsk y contó con varias ausencias por parte de autoridades nacionales. Se ha difundido que Lukashenko fue reelecto con el 80,1% de los votos, y esta cifra es la que ha desatado una ola de protestas, la mayor de la historia postsoviética, por parte de la oposición y de la gran mayoría de sectores en la sociedad, que fueron ferozmente reprimidas por la policía.

 

Además de la Unión Europea, países como Alemania y Estados Unidos, rechazan los resultados fraudulentos de las votaciones pasadas, y expresaron que no reconocen a Lukashenko como legítimo presidente. Alemania lo hizo a través de su portavoz Steffen Seibert, y Estados Unidos a través de un vocero del gobierno de Donald Trump.

Cabe recordar que el gobierno de Lukashenko se mantiene vigente desde 1994, y algunos lo apodan como “el último dictador de Europa”.

Luego del juramento presidencial Aleksander expresó: “A nuestro sistema estatal se le lanzó un reto sin precedentes, un reto de tecnologías probadas para la destrucción de Estados independientes. Pero nosotros hemos sido de los pocos, si no los únicos, donde la revolución de los colores no fructificó”.