La deforestación es un problema de alcance mundial y creciente. El mundo se ha comprometido ya muchas veces a detener la deforestación. Pero los árboles siguen desapareciendo a un ritmo desesperante.

Afortunadamente, todavía se presentan algunas noticias alentadoras. Una nueva investigación muestra que los bosques tropicales pueden recuperarse de forma natural y sorprendentemente rápida en tierras abandonadas.

El estudio, publicado la semana pasada en la revista Science, encontró que los suelos en tierras previamente deforestadas pueden recuperar su fertilidad en menos de una década, siempre que el uso posterior sea de baja intensidad. Otros aspectos requieren una recuperación más prolongada. Por ejemplo, la diversidad de especies y las capas de plantas y árboles, tardan entre 25 y 60 años en recuperarse. La capacidad de fijar anhídrido carbónico (CO2), el principal gas de efecto invernadero, aún más.

“Me sorprendió gratamente lo rápido que fue”, dijo Lourens Poorter, ecologista de la Universidad de Wageningen en los Países Bajos y autora principal del artículo. “Estos bosques pueden recuperarse muy rápido y pueden hacerlo por sí mismos”.


"Proporciona un rayo de esperanza para este proceso de reforestación tropical", dijo Meg Lowman, tal vez la más reconocida pionera en el área de ecología de doseles arbóreos y autora de numerosos libros de divulgación. "Mi única advertencia es que no creo que nunca sea un sustituto de la importancia de salvar árboles grandes y bosques maduros".

En última instancia, los bosques más viejos almacenan más dióxido de carbono que los bosques jóvenes, y la deforestación vuelve a liberar esas reservas, lo que ayuda a impulsar el cambio climático. El estudio encontró que tomó más de un siglo para que la biomasa general de los bosques tropicales, y por lo tanto su capacidad de almacenamiento de carbono, regresara por completo.

La recuperación de la composición de especies de un bosque duró un período similar.
El plazo más largo para la recuperación de estos beneficios clave es una de las razones por las que Poorter dice que mantener la cubierta forestal actual es crucial. “Primero, detengan la deforestación y conserven los bosques primarios”, enfatizó. El hecho de que la tierra deforestada pueda recuperarse "no es una licencia para matar".

Un estudio de 2019 estimó que unos 55 mil km cuadrados de bosque tropical, la misma superficie que tiene la provincia de Jujuy, se pierden cada año debido a la expansión de las tierras de cultivo comerciales, los pastos y las plantaciones de árboles. En 2021 sólo la pérdida de Brasil representará unos 6000 km cuadrados de bosques. 

¿Se pueden recuperar los bosques arrasados?

La tierra despejada a menudo se abandona según cambien las condiciones comerciales de los cultivos y los investigadores querían saber si es factible la recuperación de esos bosques.
La respuesta es sí, y con relativa rapidez, un fenómeno que, según Poorter, se debe a varios factores.

El suelo subterráneo, por ejemplo, a menudo permanece relativamente activo después de la deforestación, lo que permite una recuperación más rápida. El calor y la humedad de los trópicos también permiten que los árboles crezcan extremadamente rápido, y algunas especies crecen más 4 metros por año.

Y lo más significativo: todo esto sucede en gran medida sin la intervención humana, dijo Poorter. Las semillas, raíces y tocones incrustados en el suelo, o la propagación de plantas de los bosques adyacentes, ponen en marcha el proceso de recuperación.
"La influencia de los humanos es relativamente menor comparada con lo que está haciendo la naturaleza", dijo. "Las condiciones imprescindibles son que haya bosques cercanos y que el suelo no esté demasiado degradado".

Aunque estas tendencias se habían observado previamente a nivel local o en un reducido número de locaciones, este trabajo se basó en 77 sitios en tres continentes, que comprenden 2275 parcelas. Poorter, que se encontraba entre los casi 100 autores del estudio, dijo: "Por primera vez, reunimos en un solo estudio todas estas parcelas de tantos científicos diferentes".

Esa es quizás la mayor fortaleza del artículo, dijo Daniel Nepstad, un ecologista tropical y presidente del Earth Innovation Institute con sede en San Francisco. “Los resultados no son sorprendentes, pero aportaron un buen nivel de rigor y replicación en muchos sitios”, dijo Nepstad, que no participó en el estudio. "Esa es definitivamente una contribución importante".

Y, argumenta que la investigación favorece el argumento político de la restauración forestal basada en la naturaleza. “La forma más barata de devolver el bosque a la tierra es dejar que la naturaleza haga el trabajo”, dijo. Y alentaría a los gobiernos a incentivar a los agricultores y terratenientes a proteger los bosques secundarios y promover el rebrote. "Creo que un pequeño incentivo es todo lo que se necesita".

En la conferencia climática de la ONU en Glasgow, Escocia, en noviembre, decenas de naciones se comprometieron a poner fin a la deforestación para 2030 y al mismo tiempo conservar y restaurar los bosques. "Esperar para hacerlo de forma natural está bien, pero sucederá mucho más rápido si lo ayudamos", dijo David Pearson, ecologista de conservación de la Universidad Estatal de Arizona, sobre la recuperación de los bosques.

Para Pearson, sin embargo, el valor de este artículo es claro y reside tanto en los detalles como en el optimismo general que ofrece.
"Hemos tenido esta tristeza y fatalidad durante tanto tiempo", dijo. "Ya es hora de que empecemos a ver que tiene que haber formas de recuperar estos bosques".