Por primera vez desde que asumió su rol como Presidente de Estados Unidos, Joe Biden mantuvo una conversación telefónica con su homólogo chino, Xi Jinping. Durante la conversación, el Mandatario estadounidense expresó sus "profundas preocupaciones" sobre el comercio entre ambos países, la represión contra los activistas en Hong Kong y también sobre el respeto a los Derechos Humanos.

Dispuesto a marcar un profundo viraje en la política exterior que impuso Donald Trump, Biden puso énfasis en la retórica tradicional del partido demócrata, sin abandonar el doble estándar que caracteriza a todas las administraciones norteamericanas desde la segunda guerra mundial: las violaciones a los derechos humanos de sus propias administraciones no están nunca en agenda.

Ambos líderes hablaron pocas horas después de que Biden anunciara planes para crear un grupo de trabajo del Pentágono, con el objetivo de revisar la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos en China y después de que el nuevo Presidente de Estados Unidos anunciara que impondría sanciones contra el régimen militar de Myanmar, luego del golpe de estado de este mes en el país del sureste asiático.

A través de un comunicado, la Casa Blanca señaló que Biden expresó su preocupación por las "prácticas económicas coercitivas e injustas" de China. Biden, quien había tratado con el líder chino cuando se desempeñó como vicepresidente de Barack Obama, usó sus primeras tres semanas en la Casa Blanca para hacer varias llamadas con otros líderes en la región del Indo-Pacífico, con el mensaje de que adoptará un enfoque radicalmente diferente hacia China que el ex Presidente Donald Trump.

Con el primer ministro japonés Yoshihide Suga a fines del mes pasado, Biden subrayó el compromiso de Estados Unidos de proteger las islas Senkaku, un grupo de islotes deshabitados administrados por Tokio pero reclamados por Beijing.

En su llamada con el primer ministro de India, Narendra Modi, Biden insistió en la necesidad de "una cooperación cercana para promover un Indo-Pacífico libre y abierto". Y en su llamada con el primer ministro australiano Scott Morrison la semana pasada, el Mandatario destacó que la alianza de las dos naciones es esencial para la estabilidad en la región.